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Jardín centenario en el Hotel Santo Mauro que sigue la moda francesa de los jardines de VersallesSanto Mauro

Madrid

Hoteles convertidos en oasis: de ser alojamiento turístico a aliviar la ola de calor urbana al viandante

Las terrazas bajas y patios de hoteles se convierten en refugios ideales contra el calor gracias a una cuidada vegetación, a la sombra natural que se crea y a las fuentes de aguas que ayudan a bajar la temperatura ambiente

El desplome del turismo internacional por la pandemia provocó que establecimientos de cinco estrellas comenzasen a mirar al cliente local y de proximidad en vez de al huésped extranjero. La hospitalidad urbana se reinventa y los hoteles se suman a esta transformación. Ya no se trata solo de alojarse, sino de vivir la ciudad a través de las experiencias que el hotel brinda desde sus rooftops panorámicos hasta la gastronomía de autor pasando por terrazas en las plantas bajas donde poder disfrutar de un ambiente relajado e íntimo rodeado de vegetación.

Los hoteles están abiertos al barrio y esta integración local redefine el negocio dejando de ser una excepción y convirtiéndose en una verdadera estrategia en crecimiento para generar experiencias diferenciales, fortalecer la conexión con su entorno y diversificar ingresos. En este contexto, la viabilidad de muchos establecimientos depende de ofrecer un valor más allá de la pernoctación y de su capacidad para crear lazos con los vecinos convirtiendo el hotel en un verdadero centro de vida cultural, social y económica. Esta apertura al público suma clientes externos permitiendo un uso más eficiente de espacios hasta ahora infrautilizados generando ingresos adicionales sin depender del ratio de ocupación.

Gracias a estas iniciativas, los hoteles ganan diversificación y la marca adquiere una mayor visibilidad donde las comunidades acceden a servicios de calidad y nuevas propuestas de ocio que enriquecen el barrio. El impacto es doble y todo apunta a que no estamos en una moda pasajera. Nos encontramos ante un mercado más competitivo y exigente y ante una nueva definición de lo que significa hospitalidad, dos motores que han propiciado el cambio. Y esta hospitalidad consciente, coherente y con propósito va encaminada hacia experiencias auténticamente locales. De esta manera, el hotel se convierte en un «espacio de pertenencia» y no en un lugar de paso siendo el enclave perfecto que brinda experiencias cercanas, auténticas y sostenibles.

Existen innumerables posibilidades para que el hotel, sin comprometer la experiencia inmersiva del cliente alojado, se convierta en un generador de ocio continuo. De esta manera, estos alojamientos que se abren al mercado de barrio no solo mejoran su rentabilidad, sino que se consolidan como piezas clave del tejido social y económico de sus comunidades. El objetivo es no funcionar como una burbuja turística aislada, la idea es permitir el acceso a personas no alojadas a sus espacios comunes, servicios y actividades. Prueba de ello son estos cuatros hoteles emblemáticos en Madrid que, con sus bonitos jardines y patios con vegetación en sus plantas inferiores, invitan a escapar del calor que se vive en la capital en estos meses estivales.

Hotel Orfila

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Jardín tranquilo y elegante situado en el patio de un clásico palaceteHotel Orfila

Al cruzar la puerta de este hotel, el caos de la gran ciudad desaparece pues el jardín que se esconde repleto de plantas y flores frescas invita al visitante a tomarse un respiro saboreando el tiempo tranquilamente. Ubicado en la calle que lleva su mismo nombre, Orfila 6, rinde homenaje a Mateo Orfila (1787-1853), médico menorquín considerado el padre de la toxicología moderna. Se trata de un reducto de sosiego en medio de la capital que, aunque no tenga vistas espectaculares, posee un innegable encanto. El sonido de la fuente preside orgulloso este espacio, una fuente que mana de una pared decorada con un bello trampantojo y que parece traída de las calles de Roma. En este hermoso enclave se puede disfrutar de una sinfonía de sabores que fusionan armoniosamente innovación y tradición con productos nacionales, propuesta gastronómica del Chef Ejecutivo Mario Sandoval, galardonado con 2 estrellas michelín, que recupera gustos de la cocina tradicional con las técnicas más vanguardistas seleccionando las mejores materias primas.

Hotel Santo Mauro

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El Jardín Escondido en un ambiente de serenidad y encanto sofisticadoBourguignon

En el corazón de Chamberí, calle Zurbano 36, encontramos un suntuoso joyero de verdor que rodea a tres edificios, complejo residencial de una de las figuras más influyentes de la sociedad madrileña de la época: el Duque de Santo Mauro. Este bonito enclave fue construido entre 1899 y 1902 por el arquitecto Juan Bautista Lázaro de Diego con un estilo indiscutiblemente francés. Escondido tras la fachada de este histórico palacete que alberga el hotel, encontramos un perfecto oasis urbano, escenario de bonitos encuentros donde todo se templa y uno se serena.

Ajeno a las miradas masivas, este pequeño tesoro al aire libre bien merece una visita por su cuidado diseño gracias a un minucioso proyecto de paisajismo de Jesús Ibáñez al que se accede por unas puertas acristaladas. Este espacio invita a admirar el juego de verdes mientras uno se deja atrapar por el fluir del agua que corre en una fuente, imponente pieza clásica situada en el centro de este histórico paisaje. El jardín de Santo Mauro se consolida también como uno de los grandes refugios gastronómicos de la capital, una experiencia gourmet donde “la sinfonía privada de sabor, textura y silencio promete un recuerdo tan hermoso como el jardín mismo".

Hotel Mandarín Oriental Ritz

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La terraza del hotel Ritz es una auténtica oda al lujo clásicoStyle

En un palacio de la Belle Époque, plaza de la Lealtad 5, se encuentra una hermosa terraza que bien podría ser una escena de película que sucede todos los días junto a la fuente de Neptuno. Un proyecto en el que se ha cuidado con esmero cada detalle y eso se percibe al ver el resultado. La vegetación que parece silvestre está perfectamente colocada en este icónico edificio madrileño situado en el famoso «triángulo del arte», al lado del parque de El Retiro y de la Bolsa de Madrid y enfrente de los museos del Prado y Thyssen. Una imponente fuente perteneciente a la familia Romanov (casa real gobernante en Rusia desde el siglo XVII hasta principios del XX) y de gran importancia histórica preside una bonita escalinata de mármol. La elegancia clásica y atemporal de esta terraza se refleja en la simetría de colores, formas y materiales siendo una combinación perfecta que contrasta de manera elegante con el verde de la vegetación.

Llegados al crepúsculo gracias al excelente proyecto de iluminación, la atmósfera de este bonito enclave invita a refugiarse en las noches de verano. En este espacio orgánico que funde decoración (hierro forjado a mano y de manera artesanal) y vegetación de manera impecable se puede disfrutar del amable clima madrileño aderezado con unas extraordinarias experiencias culinarias a través de sus originales cócteles y de su fantástica colección de tapas diseñadas para despertar el apetito y mostrar el estilo del chef.

Palacio de los Duques Gran Meliá

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Jardín/patio convertido en remanso de paz muy cerca del Palacio RealPalacio Duques Gran Meliá

El Madrid de los Austrias es el barrio histórico de la capital, una zona que refleja el Siglo de Oro español a través de su arquitectura renacentista y barroca. Este hotel se ubica sobre un edifico que en el pasado fue la sede del antiguo Convento de Santo Domingo (que da nombre a la famosa cuesta de Santo Domingo) y de la casa-palacio de los Duques de Granada de Ega, mecenas de grandes artistas y dueños de obra de Velázquez. Este alojamiento recrea el palacio de los antiguos Duques reviviendo el jardín histórico, así como el mágico espacio de las antiguas caballerizas.

El jardín de los Duques es un bonito espacio isabelino que te traslada a etapas pasadas donde la historia y el arte se mantienen vivos. Un lugar tranquilo y silencioso que combina el encanto neoclásico donde la belleza se basa en la simetría, el orden y la sencillez con una gran variedad de plantas que crean un entorno fresco y apartado del bullicio urbano. La oferta gastronómica está presente en platos inspirados en la tradición castellana para llevar a los comensales de viaje por la capital en la época en que la dinastía de los Habsburgo reinaba en España.

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