Palacio Real de Aranjuez
Madrid
La curiosa historia de los planos de Aranjuez que pudieron inspirar la ciudad de Washington D.C.
El ingeniero militar Pierre Charles L´Enfant pudo haber estado en contacto con los planos de Aranjuez en su estancia en Francia en 1775
Una investigación liderada por la Universidad Politécnica de Madrid recoge el aparente parecido entre los planos de la ciudad de Washington D. C., fundada en 1790, y el Real Sitio de Aranjuez, cuyo origen se remonta a 1775. El trabajo de José Carlos de San Antonio Gómez, Cristina Velilla Lucini y Francisco Manzano – Agugliaro fue el primero en poner de manifiesto dicha hipótesis. El estudio, «Similitudes entre el plano urbanístico de L´Enfant para Washington D. C. y el Real Sitio de Aranjuez, España» fue publicado en la revista estadounidense Journal of Urban Planning and Development.
Aranjuez, situado a solo 50 kilómetros de Madrid, fue la residencia de primavera de los reyes españoles desde Felipe II. Hacia 1560, dicho monarca encargó el proyecto al arquitecto Bautista de Toledo, confidente del virtuoso Miguel Ángel durante la construcción de la Basílica de San Pedro. Además del palacio, Bautista de Toledo diseñó todo un sistema de avenidas arboladas basadas en formas geométricas. Como el espacio no era suficiente para albergar a la corte, se construyó una villa en los alrededores del complejo palaciego, obra del arquitecto Giacomo Bonavía. Todo este diseño urbanístico quedó registrado en el plano de Domingo de Aguirre en 1750 titulado «La Topografía del Real Sitio de Aranjuez» que fue grabado por Manuel Salvador Carmona.
Washington D.C.
El parecido entre Washington D. C. y Aranjuez reside en la disposición de sus edificios principales. San Antonio Gómez, miembro del grupo de Investigación, lo explica: «Del análisis comparativo de los planos de ambas ciudades y de las circunstancias en que se hicieron, se infieren sorprendentes paralelismos». Se trata de dos espacios rectangulares dispuestos en forma de L, en cuyos extremos se sitúan las construcciones más emblemáticas: en Aranjuez, el Palacio Real y la Iglesia de San Antonio; y en Washington D. C., el Capitolio y la Casa Blanca.
Inicialmente, la lógica nos podría decir que, en lugar del Palacio Real, se colocaría la residencia del Presidente; pero en su lugar se construyó el Capitolio. Esto tiene sentido si consideramos que en el S. XVIII Estados Unidos se posicionó en el escenario mundial como una república. El Palacio Real corresponde con el Congreso, la representación del pueblo. «Ya era bastante enemigo de la monarquía antes de venir a Europa. Lo soy diez mil veces más desde que he visto lo que son», afirmaba Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos y embajador en Francia en 1788.
Un grupo de militares realiza una ofrenda a la cruz de San Fernando en el acto extraordinario en el Palacio Real de Aranjuez, el 8 de junio de 2021, Aranjuez, Madrid
Existieron otras edificaciones equivalentes: en lugar del Jardín del Parterre en Aranjuez, se construyó el National Mall en Washington D. C.; y en vez de la Plaza de San Antonio, se situó la Elipse, frente a la Casa Blanca. El Plan McMillan de 1902 transformó la L del plano en una T, debido a que se extendió el National Mall hasta el Monumento de Lincoln. El estudio en el que se basan estas ideas también se refiere a la similitud entre los ríos, el Tajo y el Potomac y a los canales de las diferentes ciudades, que fluían ambos en un ángulo de 45 grados. Además, la Plaza de las Doce Calles de Aranjuez, también tiene su versión simplificada en las 12 avenidas que parten de la cúpula del Capitolio. El plan radial de L´Enfant gira en torno a dos ejes perpendiculares: el primero, East Capitol St. SE y el segundo, South Capitol St. SE y North Capitol St. NW.
La gran incógnita que surge es cómo llegó L´Enfant a conocer los planos de la ciudad de Aranjuez a la hora de diseñar Washington D. C. La tesis principal sostiene que, cuando Domingo de Aguirre diseñó el plano Aranjuez en 1775, el rey Carlos III mandó un par de copias a las fundamentales cortes europeas, entre ellas la francesa. En ese momento histórico, L´Enfant residía en Francia y era escolar de la Academia Real de Pintura y Escultura, en la que Carmona, grabador del plano de Aranjuez, completó su formación. Como indica el estudio, es muy probable que el plano, al pertenecer a una dinastía de origen francés y haber sido realizado por un exalumno, fuese admirado por los académicos de la Escuela de Arte. En 1783, L´Enfant volvió a Francia, ya con la idea en la cabeza de elaborar el mapa de la capital estadounidense, debido a su buena relación con George Washington.
El Capitolio en Washington
Las misivas de la época que se conservan, enviadas entre políticos norteamericanos y españoles, muestran que los primeros sí conocían el Real Sitio de Aranjuez. El 12 de abril de 1779, Francia y España firmaron el Tratado de Aranjuez, mediante el que se decretaba que España intervendría en favor de los Estados Unidos en su guerra de independencia. Como explicaba Velilla, otra de las colaboradoras del proyecto, «no hay documentos que prueben que L’Enfant lo conociera, pero las evidencias hablan por sí mismas».