Cuesta imaginar que este sofisticado alojamiento fuera en su día una cabaña de pastores. A medio camino entre el santuario de Aranzazu, en Oñate, y el Parque Natural de Aizkorri-Aratz, junto a los acantilados y las campas de Urbia, la vista se pierde en el horizonte verde. Pero hay más colores. Toca elegir: el apartamento amarillo, más funcional, o el rojo, con una espectacular pared de cristal junto a la cama.