Construida sobre un anfiteatro romano del siglo I, es uno de los recintos taurinos más singulares del mundo. Con capacidad para unas 12.000 personas, acoge corridas y espectáculos de la tradición camarguesa, donde los participantes, llamados «razeteurs», intentan quitar los adornos sujetos a los pitones y la cara de un toro de raza camarguesa, sin hacerle daño. La feria de Pascua y la Feria del Arroz son citas clave de su calendario.