Conrad Hilton frente al hotel Waldorf Astoria de Nueva York
La trepidante historia del hotel Waldorf Astoria de Nueva York: negociaciones políticas, espías y romances
Tras ocho años cerrado y una profunda reforma, reabre sus puertas en septiembre el pionero en la experiencia hotelera de lujo moderna
«¡Nos vemos en el reloj!». La frase que durante más de un siglo pronunció la elite neoyorquina como punto de encuentro, en el hotel Waldorf Astoria, volverá a escucharse en cuestión de semanas. Tras ocho años cerrado y una profunda reforma, reabre sus puertas en septiembre el pionero en la experiencia hotelera de lujo moderna. Inaugurado en 1893 y trasladado a su actual dirección de Park Avenue en 1931, se convirtió rápidamente en un símbolo de poder y estatus, donde se alojaron Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, Frank Sinatra o todos los presidentes estadounidenses desde Hoover hasta Obama.
Para comprender el papel que ha desempeñado el hotel Waldorf Astoria en la historia de la ciudad de Nueva York hay que fijarse en las fechas. Sus 47 plantas, que le convirtieron durante años en el hotel más alto del mundo, emergieron del corazón de Manhattan, en los años de la Gran Depresión. «Cuando reabrió en 1931, se consideraba un símbolo de esperanza para el futuro», declaró David Freeland, historiador y autor de American Hotel: The Waldorf-Astoria and the Making of a Century. «Por esa razón, el presidente Hoover lo inauguró con un discurso transmitido por radio (…), porque se consideraba no solo un símbolo de la ciudad, sino un símbolo nacional de recuperación», agrega.
Y si los salones del Waldorf Astoria hablaran, daría para varios tomos de entresijos de la historia política mundial. Desde que Naciones Unidas eligió Nueva York como su sede permanente en 1946, alberga al embajador estadounidense ante la ONU. El hotel se convirtió en la trastienda de las negociaciones entre las grandes potencias, al son del piano y muchos martinis. «Prácticamente no había habitación, suite, mesa de restaurante o pista de baile que no estuviera interceptada», dijo Edward Moles, director de asuntos públicos del hotel durante las décadas de 1970 y 1980, a quien le dijeron que se habían instalado micrófonos en todo el edificio. «Yo suponía que era el gobierno estadounidense, que los ponía y los controlaba. Al menos, eso esperaba».
Waldorf Astoria New York
Peacock Alley, de Waldorf Astoria New York
En 1949, Conrad Hilton adquirió los derechos de gestión del hotel, marcando el inicio de la asociación entre Hilton y Waldorf-Astoria. Y en 2014, el grupo Hilton vendió la propiedad a la aseguradora china Anbang por 1.955 millones de euros. Un movimiento que generó temores de que información relevante estadounidense acabe en manos del Gobierno chino. Estados Unidos garantizará la privacidad de los funcionarios públicos que se reúnan en el hotel, según Joel Brenner, ex inspector general y consejero sénior en la Agencia de Seguridad Nacional.
El Waldorf-Astoria junto a otros edificios de Park Avenue.
Impone no solo la silueta del rascacielos, sino el pórtico de la entrada, con sus letras doradas. El emblemático vestíbulo, con su bar Peacock Alley, en el que se encuentran el piano Steinway que fue propiedad del compositor estadounidense Cole Porter y el icónico reloj del Waldorf Astoria, un regalo de la Reina Victoria de Inglaterra, construido para la Feria Mundial de Chicago en 1893.
El hotel en sí mismo ha sido testigo de innumerables historias de amor. El libro Peacock Alley: The Romance of the Waldorf-Astoria de James Remington McCarthy (1931) narra la relación del complejo con la alta sociedad y el romance.
Habitación de Waldorf Astoria
Waldorf-Astoria-
Antes de su reforma completa, el Waldorf Astoria contaba con 1.400 habitaciones. Ahora, este número se ha reducido a 375 habitaciones y la mayoría supera los 53 metros cuadrados, un tamaño mayor que muchos apartamentos de la carísima Nueva York.
«El más grande de todos», como Conrad Hilton describió célebremente a esta emblemática propiedad, ha contado con el trabajo de cientos de artistas y artesanos expertos para su reforma. El diseñador francés Pierre-Yves Rochon se ha encargado de los interiores del hotel, de su mobiliario y amenities. En la paleta de color, neutra, reinan el beige y la crema, con toques de mármol y madera oscura.
Vuelve a brillar el mítico Silver Corridor que se distingue por su suelo de mármol ajedrezado, techos abovedados y paredes adornadas con espejos y molduras. Este pasillo conecta con el Grand Ballroom, decorado con pan de oro y plata, en el que se celebraron la primera Met Gala o la pedida de mano de Grace de Mónaco.
La gastronomía
El Waldorf Astoria también revolucionó el mundo de la gastronomía, pues contribuyó a poner de moda los restaurantes, en una época en la que la clase adinerada seguía teniendo como costumbre cenar en casa. Oscar Tschirky, conocido como el legendario Oscar of the Waldorf y maitre del hotel, forma parte de la historia de varios platos emblemáticos que el mundo incorporó a sus cartas como la ensalada Waldorf, que combinaba manzana, apio y mayonesa. O los hoy omnipresentes huevos benedictinos, que nacieron como cura para la resaca después de que un corredor de bolsa de Wall Street los pidiera en el famoso hotel.
La brasserie Lex Yard
En esta nueva etapa el restaurante principal es la brasserie Lex Yard, en la que brilla el talento del chef Michael Anthony. «Me encanta cocinar pescado fresco. Me enamoré de su delicada naturaleza en Japón y Francia. Las habilidades precisas para preparar, cocinar y servir pescado excelente es el punto de referencia que uso para todos los restaurantes».
El restaurante está dividido en dos plantas: en la inferior, se aloja el bar, perfecto para el afterwork, mientras que la superior es un comedor en el que se sirven desayunos, comidas y cenas. El hotel dispone de dos espacios gastronómicos más. Peacock Alley sirve platos ligeros y sencillos como los sándwiches club de pavo o los lobster rolls. Y Yoshoku es un restaurante japonés con un menú degustación de seis pases.
El mundo entero vuelve a alzar la cabeza para contemplar la silueta del renovado Waldorf Astoria. Y ya saben, nos vemos bajo el reloj.