Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, San Gimignano es célebre por sus torres medievales que dibujan un perfil único en el paisaje toscano. En otoño, sus calles empedradas resultan más agradables sin el calor ni las multitudes estivales. Un lugar perfecto para combinar arte, historia y gastronomía, con la vendimia como telón de fondo. Su proximidad a Siena y Florencia lo convierte en una parada obligada en cualquier ruta por la Toscana otoñal.