La ciudad medieval de Carcasona (Francia).Getty Images/iStockphoto

Así es la ciudad medieval fortificada intacta más grande de Europa (y está muy cerca de España)

En la cima de una colina del Languedoc, en el sur de Francia, se alza la ciudad medieval de Carcasona, declarada Patrimonio de la Humanidad y uno de los destinos más espectaculares de Europa y del mundo

Dos murallas, 52 torres y un excepcional estado de conservación hacen de la ciudad francesa de Carcasona uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida. Esta ciudadela, incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, es en la actualidad la ciudad medieval fortificada intacta más grande de Europa y está a solo unas horas de coche desde España.

Pocos destinos trasladan tanto al viajero y de una manera tan real a la Edad Media como esta ciudad

Pocos destinos trasladan tanto al viajero y de una manera tan real a la Edad Media como esta ciudad construida sobre las ruinas de una fortaleza de la época galo-romana y a la que posteriormente se añadieron importantes adiciones defensivas en los siglos XIII y XIV. Carcasona está formada por una ciudadela, La Cité, y una ciudad más moderna, la Bastide de Saint-Louis, divididas por el río Aude. Dentro de La Cité está el Château Comtal, un castillo condal del siglo XII.

La leyenda de la Dama

Castillo Condal, en la ciudadela de Carcasona.Getty Images

Pero Carcasona no siempre fue tan imponente como nos la encontramos ahora. Durante siglos estuvo abandonada y en ruinas, hasta que en el siglo XIX el arquitecto Viollet-le-Duc emprendió una de las restauraciones más célebres (y también polémicas) de Europa. Gracias a ese trabajo, hoy los visitantes pueden recorrer una ciudadela que transmite la misma impresión que debieron tener los viajeros de hace setecientos años.

Estatua de la «Dame Carcas» a la entrada de La Cité.Getty Images

La historia de Carcasona tiene una leyenda que añade un toque romántico al destino: la de la Dame Carcas. Esta leyenda dice que durante el asedio a una Carcasona ocupada por los sarracenos, la dama Carcas, esposa del rey Ballak, se puso al frente de la defensa tras la muerte de su esposo.

Cuando las campanas tocaron al unísono por orden de la Dama Carcas, un soldado afirmó «¡Carcas sona!» y dio nombre a la ciudad

Con el hambre amenazando la ciudad, Carcas cebó al último cerdo que quedaba con un saco de trigo y lo lanzó desde una torre alta. Carlomagno vio el cerdo reventar al caer, esparciendo el trigo, e interpretó que los habitantes aún tenían reservas abundantes. Pensando que el asedio era inútil, Carlomagno levantó el sitio. Entonces la Dama Carcas ordenó que se tocaran todas las campanas y un soldado exclamó «¡Carcas sona!», de donde supuestamente proviene el nombre de la ciudad.

Qué ver en Carcasona

Basílica de Saint-Nazaire.Getty Images

Pasear por La Cité de Carcasona es una maravilla, como vivir una película de época. Sus calles empedradas conducen inevitablemente al Castillo Condal, fortaleza dentro de la fortaleza, con pasadizos, almenas y un museo que explica la historia de la ciudad. Desde sus murallas se obtienen algunas de las mejores vistas sobre la llanura del Aude.

Las vidrieras de la Basílica de Saint-Nazaire son de las más impresionantes y ricas del sur de Francia

La Basílica de Saint-Nazaire es otro imprescindible. Esta joya gótica data del año 1100 y ostentó el carácter de catedral de la ciudad hasta 1801, que fue reemplazada por la catedral de San Miguel. Las vidrieras de Saint-Nazaire, de las más impresionantes y ricas del sur de Francia, llenan de luz el interior de la basílica de una manera espectacular. También merece la pena atravesar el Puente Viejo, que conecta la ciudad alta con la baja y regala las panorámicas más fotogénicas de las murallas reflejadas en el río.

Experiencias únicas

Una familia admira las murallas de Carcasona.Getty Images/Sergey Novikov

Más allá de los monumentos, Carcasona se disfruta en los pequeños detalles. Sentarse en una terraza al atardecer, cuando las murallas se iluminan en tonos dorados, es un momento inolvidable. En verano, la ciudad acoge el Festival de Carcasona, con conciertos y representaciones en escenarios al aire libre, y el 14 de julio se celebra uno de los espectáculos de fuegos artificiales más espectaculares de Europa, con las murallas como telón de fondo.

Dormir en un palacio

Desayuno en la terraza del Hotel de La Cité.abacapress/philippe louzon

Dormir en la Cité es otra experiencia mágica. Algunos hoteles y pequeños riads, que evocan su época sarracena, ocupan antiguas casas medievales, lo que permite vivir la ciudad histórica sin prisas, cuando los turistas se marchan y las calles recuperan su silencio. El mejor ubicado sin duda es el Hotel de la Cité, que ocupa un antiguo palacio episcopal levantado en el corazón de las murallas.

Cómo llegar y consejos prácticos

Turistas en Carcasona.Getty Images/NOLIMITPICTURES

Carcasona se encuentra en la región de Occitania, a medio camino entre Toulouse y Perpiñán. Desde la frontera española se puede llegar fácilmente en coche en unas tres horas desde Gerona o Barcelona. También cuenta con un pequeño aeropuerto con conexiones a varias ciudades europeas y una estación de tren que la conecta con Toulouse, Narbona o Montpellier.

Conviene dedicar al menos un día completo a la visita, aunque la escapada se puede combinar con otras joyas cercanas como los castillos cátaros, la ciudad de Narbona o los viñedos del Languedoc.