Más tranquila y menos turística que Rothenburg, Dinkelsbühl conserva un encanto genuino. Sus murallas, perfectamente preservadas, encierran un casco antiguo lleno de tejados puntiagudos, iglesias góticas y antiguas casas de comerciantes. Cada verano celebra la fiesta Kinderzeche, cuando todo el pueblo se viste con trajes de época y revive su historia medieval.