Vista aérea del palacio de Nuevo Baztán (Madrid).turismo.ayto-nuevobaztan.es

Uno de los pueblos más bonitos de España está en Madrid y tiene un conjunto barroco único

A solo media hora de la capital se esconde una villa poco conocida en los circuitos turísticos, con uno de los conjuntos urbanos más auténticos de España

La Comunidad de Madrid esconde una de sus joyas menos conocidas en el sureste de su territorio, una villa que nació a principios del siglo XVIII y fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1941 y Bien de Interés Cultural en el año 2000. Un nombre va ligado a esta villa, el de Juan de Goyeneche y Gastón, que la fundó tanto como una ciudad modelo para su época como para ser un importante centro agrícola y de fabricación de vidrio y textiles.

Esta villa madrileña nació a principios del siglo XVIII y es Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural

Para muchos de quienes creen conocer bien el territorio de Madrid será una agradable sorpresa descubrir Nuevo Baztán, un pueblo nacido de una utopía barroca, donde la historia y la naturaleza conviven a la perfección. Para conocerlo sólo hay que recorrer 50 kilómetros desde la capital. Pese a su tamaño modesto, este enclave esconde una historia fascinante, un conjunto monumental barroco único en España y un entorno natural perfecto para los que buscan una escapada tranquila entre arte y senderismo. No es casualidad que Nuevo Baztán figure en la lista oficial de Los Pueblos Más Bonitos de España.

Un sueño barroco hecho realidad

Palacio Juan de Goyeneche.turismo.ayto-nuevobaztan.es

Fundado a comienzos del siglo XVIII por el empresario navarro Juan de Goyeneche, Nuevo Baztán fue concebido como una ciudad modelo del Barroco español. Goyeneche, visionario y mecenas, encargó al arquitecto José de Churriguera el diseño de un conjunto urbano que combinara viviendas, fábricas y edificios religiosos en torno a un gran palacio. Así nació este pueblo ilustrado, levantado para alojar a los trabajadores de sus industrias de vidrio, tejidos y jabón, que llegaron a ser referencia en la época.

El resultado es un conjunto arquitectónico de trazado regular, con calles simétricas y una plaza central dominada por el Palacio de Goyeneche y la iglesia de San Francisco Javier. Ambos edificios, de sobria elegancia castellana y detalles barrocos, evocan un esplendor que merece la pena contemplar.

Trazado urbano de Nuevo Baztán.turismo.ayto-nuevobaztan.es

El conjunto arquitectónico estaba pensado hacia el exterior para que sus habitantes se relacionasen entre sí, donde un palacio barroco presidía un núcleo señorial rodeado de tres plazas, entre las que destaca la Plaza de las Fiestas, también conocida como Plaza de Toros, debido a que en ella se realizaban festejos taurinos, obras de teatro y conciertos en la época de Goyeneche. Está delimitada por las Casas de Oficios y sus maravillosas balconadas con arcos.

Qué ver en Nuevo Baztán

Fachada de la iglesia de San Francisco Javier.turismo.ayto-nuevobaztan.es

El Palacio de Goyeneche es el corazón del pueblo. Construido en piedra caliza, conserva parte de su estructura original y hoy alberga exposiciones y actividades culturales. Frente a él, la iglesia de San Francisco Javier, con su imponente fachada y su torre campanario, es otro de los símbolos de esta joya arquitectónica.

Detalle ornamental del Palacio de Goyeneche.turismo.ayto-nuevobaztan.es

Un paseo por las calles empedradas de Nuevo Baztán conduce hasta antiguos talleres y almacenes reconvertidos en casas, tiendas o bodegas. En el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, instalado en la antigua bodega del palacio, se puede descubrir la historia de esta villa industrial y su relación con el arte y la economía del siglo XVIII.

Rutas y naturaleza

Más allá del casco histórico, Nuevo Baztán ofrece una cara más natural. Desde el pueblo parten rutas de senderismo y cicloturismo que recorren la campiña madrileña. Una de las más populares es la ruta de la Dehesa o del Camino de Goyeneche, que permite conectar con otros pueblos como Pozuelo del Rey o Villar del Olmo. Durante el otoño el entorno se tiñe de colores intensos, recordando que Madrid también guarda rincones de pura calma rural.

Dónde comer y dormir

Para completar la visita, nada mejor que una comida en alguno de los asadores y mesones del casco histórico, donde triunfan los platos de cuchara, los asados y los vinos de la zona. Entre las opciones con encanto destaca la Taberna Olmeda, en la misma plaza que el Palacio de Goyeneche, para degustar cocina castellana. En cuanto al alojamiento, el visitante encontrará casas rurales y pequeños hoteles en los alrededores, perfectos para una escapada de fin de semana.