Situados a más de 2.200 metros de altitud, estos lagos de origen glaciar reflejan la silueta del Pico Anayet y del Midi d’Ossau, formando una de las postales más espectaculares del Pirineo. Se accede desde el valle de Tena, cerca de Formigal, por una ruta de montaña de unas dos horas. Perfectos en verano y otoño.