Cielo espectacular sobre Jerusalén vista desde el Monte de los Olivos en una imagen tomada poco antes de una tormenta.Getty Images/Fred Froese

La ruta que siguieron María y José hasta Belén: cien kilómetros que cambiaron la historia de la Humanidad

En la Navidad rememoramos uno de los viajes más importantes de nuestra historia: el que realizaron la Virgen María y San José desde Nazaret hasta Belén

María y José vivían en Nazaret cuando se publicó un edicto imperial romano emitido por el emperador Augusto que obligaba a todas las personas a registrarse en su ciudad de origen o linaje. José, el esposo de María, era descendiente del linaje del Rey David, cuya ciudad natal y ancestral era Belén de Judea. María, embarazada y a punto de dar a luz, acompañó a José en el viaje desde su hogar en Nazaret de Galilea hasta Belén, un viaje que cambió para siempre la historia de la Humanidad.

La ruta directa más corta de María y José en su viaje a Belén cruzaría la región hostil de Samaria, una distancia de unos 111 kilómetros

En esas circunstancias, María y José recorrieron una distancia estimada de entre 111 y 145 kilómetros para llegar de Nazaret a Belén, en función de las diferentes rutas posibles en aquellos tiempos. La ruta directa más corta cruzaría la región hostil de Samaria, una distancia de unos 111 kilómetros, y la ruta más común y segura bordearía Samaria por el Valle del Jordán, sumando unos 145 kilómetros. El viaje a pie y con la ayuda de un animal de carga (posiblemente un burro para llevar provisiones y, ocasionalmente, a María embarazada) se estima que les pudo llevar entre cuatro días y una semana.

Ilustración de María y José en su viaje con la ciudad de Belén al fondo.Getty Images

María y José llegaron a Belén cuando la ciudad estaba llena de otros viajeros que acudían para el mismo propósito y no encontraron alojamiento disponible en las posadas o mesones, por lo que tuvieron que refugiarse en un establo, donde finalmente nació el niño Jesús.

Hoy este itinerario permite evocar los escenarios más importantes de la Navidad y del Cristianismo, y también conocer algunos de los lugares bíblicos más fascinantes de Oriente Próximo. Un trayecto que combina espiritualidad, historia y paisajes que han inspirado peregrinaciones durante siglos.

Nazaret, el punto de partida

Basílica de la Anunciación en Nazaret.Getty Images/Cezary Wojtkowski

Para seguir las huellas de María y José el viaje debe comenzar en Nazaret, en la región de Galilea, la ciudad donde Jesús pasó la mayor parte de su infancia y juventud. Hoy es un núcleo vibrante, pero conserva callejuelas antiguas, mercados y un ambiente cultural único. Aquí se encuentra la Basílica de la Anunciación, uno de los templos más importantes de la Cristiandad y primer hito imprescindible para entender el sentido de esta ruta. Muchos viajeros comienzan aquí su recorrido, empapándose de esa mezcla de tradición, historia y vida cotidiana que define a Nazaret.

Los paisajes de Galilea

Lago de Tiberíades.Getty Images/iStockphoto

Al dejar atrás Nazaret, la ruta discurre por la región de Galilea, donde se concentran escenarios significativos del Nuevo Testamento. Es una tierra de colinas y olivares, salpicada por pueblos bíblicos y huellas arqueológicas. Quien viaja con tiempo suele detenerse en lugares como el Lago de Tiberíades, el Monte de las Bienaventuranzas o Capernaum, paradas habituales de las rutas de peregrinación. Estos paisajes evocan a quien los contempla cómo debió ser la travesía de José y María en su camino hacia el sur.

Jerusalén: el vértigo histórico

Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.Getty Images/Nowak Lukasz

Antes de llegar a Belén, muchos viajeros hacen escala en Jerusalén, ciudad que transmite un vértigo histórico y espiritual. Su casco antiguo está lleno de escenarios que forman parte del imaginario cristiano: el Santo Sepulcro, la Vía Dolorosa, el Monte de los Olivos… Pocas ciudades como esta para sentir la mezcla de culturas, religiones y siglos de historia. Visitarla es entender el peso simbólico que la Navidad tiene en sus plazas, templos y calles.

Belén: el destino final

Iglesia de la Natividad, lugar de nacimiento de Jesús.Getty Images

La ruta culmina en Belén, en Cisjordania, el lugar del nacimiento de Jesús, 10 kilómetros al sur de la ciudad de Jerusalén. No hay viajero que no se emocione al entrar en la Iglesia de la Natividad, declarada Patrimonio de la Humanidad y lugar de nacimiento de Jesús, o al recorrer la Plaza del Pesebre, epicentro de las celebraciones navideñas. En diciembre, las luces, los coros y el gran árbol iluminado hacen que este destino se transforme en uno de los escenarios más especiales del mundo.

Consejos de viaje

Amanecer sobre gran lago de agua dulce llamado el Mar de Galilea.Getty Images/Ran Dembo

La situación en Israel y los territorios palestinos es muy cambiante. A día de hoy, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España desaconseja viajar a Israel y pide extrema prudencia en la zona, y también emite avisos específicos para Palestina (especialmente Gaza y áreas cercanas a muros y fronteras).

Si de todas formas desea realizar esta ruta, es importante seguir las recomendaciones oficiales antes de viajar, hacerlo con agencias especializadas en Tierra Santa, evitar zonas en conflicto, concentraciones o manifestaciones y registrar el viaje en el Registro de Viajeros del MAEC (Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación). La mayoría de viajeros recorren estos destinos de la ruta sin problemas, pero conviene hacerlo con precaución, con guía o excursión organizada y consultando las alertas de seguridad.

Cómo llegar

Amanecer en la ciudad de Nazaret (Israel).Getty Images/iStockphoto

Desde Madrid y Barcelona hay vuelos directos (según temporada y contexto) a Tel Aviv operados por compañías como Air Europa, EL AL, Iberia y otras aerolíneas europeas con escala. La duración media del vuelo directo es de unas cinco horas.

Los españoles necesitan pasaporte con tres meses de vigencia y la Autorización Electrónica de Viaje llamada ETA-IL, que tiene un coste aproximado de 6 euros (ver israel-entry.piba.gov.il). Siempre conviene confirmar en la embajada o consulado antes del viaje y comprobar posibles cambios en requisitos por motivos de seguridad o contexto político. La mejor época para hacer la ruta de María y José es en Adviento y Navidad, cuando se concentran las principales celebraciones cristianas. Otoño y primavera ofrecen un clima más suave y menos saturación.

Lo más habitual es viajar primero a Jerusalén en autobús o tren desde el aeropuerto de Tel Aviv y, desde allí, organizar la visita a Nazaret y Galilea. Hay excursiones organizadas de un día que combinan Nazaret con el Mar de Galilea saliendo desde Tel Aviv o Jerusalén, muy aptas para quien no quiere complicarse con transporte público. Más información en es.goisrael.com