La tradición sitúa el nacimiento de Fernando III, el rey que unificó definitivamente Castilla y León, en el entorno del antiguo monasterio de Valparaíso, en la zona de Peleas, que alberga un monumento a este rey. Aunque la documentación medieval es esquiva con el «punto exacto», el magnetismo del lugar es innegable: un rey santo, un monasterio desaparecido y una comarca que invita a una ruta cultural sin prisas por la Vía de la Plata.