El país más pequeño de América
Así es el país más pequeño de América, un paraíso desconocido de volcanes y fortalezas
Con solo 261 kilómetros cuadrados, es el país más pequeño del continente americano y de todo el hemisferio occidental, además de la federación soberana más pequeña del mundo
Dos islas de las Antillas Menores descubiertas por Cristóbal Colón en su segundo viaje a América, en 1493, ostentan el título de ser el país más pequeño de América y del hemisferio occidental, esto es, de toda la mitad de la Tierra situada al oeste del meridiano de Greenwich.
Colón bautizó a la mayor de las islas en honor a su propio santo y nombró Nieves a la segunda por la corona blanca de su cumbre más alta
Colón bautizó a la mayor de las islas en honor a su propio santo y nombró Nieves a la segunda por la corona blanca de su cumbre más alta (un blanco causado en realidad por las nubes) en alusión a un milagro de la Virgen María con la advocación de Nuestra Señora de las Nieves ocurrido en el siglo IV en el monte Esquilino de Roma. Ambas son el origen de la actual nación llamada San Cristóbal y Nieves.
Naturaleza volcánica
Panorámica aérea de San Cristóbal
Este diminuto estado, tanto en tamaño como en población (unos 55.000 habitantes), concentra sin embargo un gran atractivo turístico, con una explosión de naturaleza volcánica y un patrimonio histórico reconocido por la Unesco, como la fortaleza de Brimstone Hill, declarada Patrimonio de la Humanidad.
Basseterre, la capital de San Cristóbal y Nieves
San Cristóbal y Nieves ha pasado por casi todas las fases de la historia caribeña. Primero, en la órbita de los grandes mapas imperiales; después, convertidas en un codiciado enclave colonial; más tarde, bajo dominio británico, y, finalmente, como país independiente desde 1983.
Caribe verde
Pico Nieves coronado por nubes en la isla Nevis.
En San Cristóbal y Nieves (Saint Kitts and Nevis), el Caribe no se limita a playas de arena y palmeras inclinadas. Aquí también hay volcanes, selva tropical y senderos de altura. En la isla de San Cristóbal se alza el Monte Liamuiga, un antiguo volcán de más de mil metros de altura que se cubre de nubes y vegetación húmeda. Subir hasta sus laderas es adentrarse en un Caribe inesperado, verde y abrupto, muy alejado de la imagen clásica de playas y resorts. En la vecina Nevis, más pausada y elegante, el Nevis Peak (985 metros) marca el ritmo del paisaje y recuerda que incluso en el país más pequeño hay espacio para la aventura.
Patrimonio y tren panorámico
La Fortaleza de Brimstone Hill es Patrimonio de la Humanidad
La historia aquí se materializa en piedra en la Brimstone Hill Fortress, una fortaleza monumental proyectada por los británicos y construida por esclavos africanos entre los siglos XVII y XVIII sobre una colina volcánica que domina el mar. No es solo el gran monumento nacional, sino también Patrimonio Mundial de la Unesco. Desde sus baluartes se entiende por qué estas islas fueron tan disputadas: controlaban rutas, producían azúcar y ofrecían una posición estratégica en el Caribe oriental.
Ferrocarril panorámico de Saint Kitts
Para leer el territorio de otra manera, Saint Kitts guarda una joya inesperada: el St. Kitts Scenic Railway, un antiguo tren azucarero reconvertido en recorrido panorámico. El convoy rodea buena parte de la isla entre plantaciones, pueblos y tramos costeros, ofreciendo una de las mejores vistas posibles del paisaje volcánico y marino.
Cómo llegar
Casa con jardín tropical en San Cristóbal
Llegar desde España al país más pequeño de América no es complicado, aunque exige escala, generalmente en Londres o en grandes aeropuertos estadounidenses. Una vez en Saint Kitts, moverse es sencillo, y Nevis queda a menos de una hora en ferry, lo que permite combinar bien ambas islas en un mismo viaje.