Levantado entre los años 103 y 104 d. C. sobre el río Tajo, es una obra maestra de la ingeniería romana y uno de los puentes antiguos más monumentales de Europa. Conocido también como Puente de Trajano, su arco de triunfo lo convierte casi en un «monumento-puente». Se puede cruzar y, además, en 2025 se anunció el desvío del tráfico rodado al nuevo viaducto para preservar el histórico y potenciar su disfrute turístico.