Es, probablemente, el ejemplo de románico más puro y perfecto de España. Situada en pleno Camino de Santiago, destaca por su absoluta simetría y sus más de 300 canecillos (pequeñas esculturas bajo el tejado) con figuras de animales, seres mitológicos y escenas cotidianas. Su imagen exterior, con dos torres cilíndricas en la fachada, es el canon del estilo.