Caza de antílope en NamibiaGetty Images/Micha Klootwijk

Cuánto cuesta y en qué países se puede realizar un safari de caza en África

El precio dependerá del país, la duración y las especies elegidas. Sudáfrica y Namibia suelen ser el punto de partida; Botsuana, Tanzania y la caza mayor elevan el precio (y la polémica) a otra dimensión

Hablar de un safari africano es pensar en extensos paisajes de la sabana, fotos de animales en libertad, fauna salvaje en estado puro y puestas de sol de las que cortan la respiración. Pero existe una versión del viaje a África que no suele entrar en los catálogos clásicos, aunque mueve millones y divide opiniones: el safari de caza. Se realiza legalmente en varios países del continente, bajo permisos específicos y con cupos, y su precio no tiene tanto que ver con el lujo del alojamiento como con la combinación de burocracia, logística y, sobre todo, la especie que se busca.

El precio no tiene tanto que ver con el lujo del alojamiento como con la combinación de burocracia, logística y, sobre todo, la especie que se busca

En realidad, casi ningún safari de caza cuesta una sola cifra. El presupuesto se construye sumando varias capas: una tarifa diaria que incluye guía profesional, vehículo, campamento o lodge y equipo local; tasas y licencias del país; el llamado trophy fee (el precio por animal) y una lista de extras que suele aparecer al final, desde propinas hasta traslados internos, preparación del trofeo y su envío. Por eso dos viajes con el mismo número de días pueden terminar en precios totales completamente distintos.

El país con mayor oferta

Cazador tendido sobre la sabana africanaGetty Images/Criene Images

Para entender dónde está la puerta de entrada a esta experiencia por precio y disponibilidad, el mapa señala primero a Sudáfrica. Es el país con mayor oferta, más competencia entre operadores y mejores infraestructuras, lo que normalmente se traduce en presupuestos más controlados. Aquí abundan los safaris de llanuras o «plains game», es decir, especies consideradas comunes en la caza deportiva africana, como distintos tipos de antílopes y otros mamíferos no peligrosos, y la caza en fenced estates (fincas valladas) frente a las concesiones abiertas de Tanzania o Zimbabwe.

En antílopes y mamíferos no peligrosos, un viaje de 7 a 10 días puede moverse, de forma orientativa, entre los 5.000 y los 10.000 dólares (sin vuelos internacionales)

En especies comunes, un viaje de 7 a 10 días puede moverse, de forma orientativa, entre los 5.000 y los 10.000 dólares antes de sumar vuelos internacionales y gastos de envío del trofeo. El atractivo es evidente: logística sencilla, mucha variedad y sensación de primer safari sin que el coste se dispare. Hay precios de 435 dólares al día para «1 cazador + 1 guía».

Caza mayor

Búfalo del CaboGetty Images

Namibia tiene precios similares, pero un paisaje completamente diferente. Su gran baza es la estética: horizontes infinitos, zonas semidesérticas y una experiencia que muchos describen como más salvaje, más física y más de aventura. También aquí es fácil encontrar propuestas centradas en especies de llanura, aunque el resultado final del presupuesto depende, como en Sudáfrica, de la lista de extras. En la práctica, el precio que un viajero cree ver al principio no siempre incluye el capítulo que más duele al final: el tratamiento del trofeo, la taxidermia y el transporte internacional.

En la caza peligrosa entran en escena el búfalo del Cabo, el leopardo o el león, aunque cada país y cada concesión tiene sus reglas

El salto de escala llega cuando se entra en la caza mayor y, especialmente, en la caza peligrosa. Aquí aparecen en escena el búfalo del Cabo, el leopardo o el león, aunque cada país y cada concesión tiene sus reglas. En esos casos, el viaje deja de parecer una semana de safari para convertirse en una expedición cara, larga y con logística compleja. El coste se eleva porque suben tanto la tarifa diaria como el trophy fee de la especie buscada, y porque se exigen más días de campo. Un safari centrado en búfalo, por ejemplo, puede empujar el presupuesto con facilidad a la franja de 15.000 a 35.000 dólares, y no es raro que se quede por encima si se suma más de un objetivo o se elige una zona especialmente cotizada.

Viajes complejos

Antílope órix de NamibiaGetty Images/Ondrej Prosicky

Tanzania es, para muchos, el nombre propio del safari en África. No solo por la idea de concesiones inmensas y naturaleza remota, sino porque el modelo es más costoso desde la base: licencias, tasas y traslados internos se acumulan. En el mercado se publican cifras que colocan ciertos viajes por encima de los 50.000 dólares cuando se habla de especies como el león y de expediciones de dos semanas o más. En Tanzania, la distancia entre un presupuesto serio y uno de lujo puede ser más pequeña de lo que parece, porque buena parte del gasto no está en la suite, sino en el acceso al territorio, la duración mínima y la complejidad de la operación.

A menudo el cazador paga, además de los días, el derecho a intentar una especie concreta en una zona concreta

En esa misma liga de safari de alto voltaje aparece una parte del África austral donde el relato es distinto: Zimbabwe, Zambia o Mozambique suelen asociarse a experiencias más tradicionales, a veces con rastreo a pie y una sensación de caza clásica lejos de lo cómodo. No significa necesariamente más barato, pero sí otro estilo. A menudo el cazador paga, además de los días, el derecho a intentar una especie concreta en una zona concreta, y ahí la balanza se inclina según la demanda, la temporada y la concesión.

Los elefantes

Elefante y león de ÁfricaGetty Images/Ugurhan BETIN

En el caso del elefante africano, la caza es legal solo en algunos países y bajo cupos muy controlados, lo que la convierte en la modalidad más cara (y sensible) de todo el sector: Botsuana es uno de los nombres que más se repiten, después de haber reactivado la caza y fijar cuotas anuales (para 2026 se habla de una propuesta de 430 elefantes, una cifra que ha reabierto el debate internacional), y ahí los precios se disparan incluso antes de empezar a sumar extras: un paquete de 10 días puede combinar 18.000 dólares en tarifas diarias con un trophy fee de 20.000 dólares por elefante, a lo que se añaden tasas e impuestos locales, de modo que el total real suele irse muy por encima de los 40.000 dólares.

La caza del elefante africano es legal solo en algunos países y bajo cupos muy controlados

En Namibia también existen safaris de elefante que se publicitan en cifras del orden de 52.500 dólares por 14 días, con el trofeo incluido en el precio, mientras que en Zimbabwe aparecen ofertas todo incluido alrededor de los 39.500 dólares por 10 días, aunque el coste final depende de si el animal es exportable, de la concesión y de la burocracia posterior (incluido CITES, el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), que, en esta especie, suele ser casi tan determinante como el propio viaje.

Las armas y los trofeos

Imagen de caza de ñu macho en SudáfricaGetty Images/Oleg Elagin

En el tema de las armas, no siempre hay que viajar con el rifle propio. De hecho, en muchos safaris es habitual que el arma se proporcione o se alquile en destino, precisamente para evitar el laberinto de permisos, aerolíneas y controles en fronteras. En operadores de África austral y Namibia, el alquiler de rifle puede estar disponible por una tarifa diaria (con la munición aparte), lo que facilita que el viajero aterrice, se equipe allí y reduzca riesgos logísticos. Llevar arma propia es posible, pero exige más planificación: cada país tiene su normativa para la importación temporal, formularios, cartas del operador y límites de munición, y cualquier incidencia con un vuelo puede arruinar el inicio del viaje.

En muchos safaris es habitual que el arma se proporcione o se alquile en destino

El último capítulo se escribe al regreso, y aquí la historia cambia de continente. Porque una cosa es la legalidad del safari en el país africano y otra es traer un trofeo a Europa. Algunas especies están sujetas a normativa CITES y requieren permisos específicos para importar, con controles en aduanas. Es decir: el coste del safari no termina en el campamento, y el viajero que no lo planifica puede encontrarse con trámites largos, gastos añadidos y, en algunos casos, imposibilidad de completar la importación.

Al final, el safari de caza en África es un producto turístico extremo: caro, regulado y permanentemente discutido. El mapa de destinos va desde la accesibilidad de Sudáfrica y Namibia hasta la costosa Tanzania y otras áreas del África austral. Y en este tipo de viajes, el precio lo marca menos el hotel y más la especie, los permisos y la logística. Si el safari fotográfico se sueña con una cámara al cuello, el safari de caza se hace con una calculadora en la mano.