La naturaleza europea alcanza su máxima expresión en los fiordos, lenguas de mar que se internan entre montañas colosales. Enclaves como Geirangerfjord, con sus cascadas de las «Siete Hermanas», ofrecen un paisaje sobrecogedor. El viajero puede navegar por estas aguas o practicar senderismo hasta miradores de vértigo como Preikestolen (la Roca del Púlpito) o Trolltunga (la lengua del troll, en la foto), y sentir la fascinación hecha realidad.