Escultura en Oviedo que rinde homenaje a las vendedoras del Mercado de El Fontán
48 horas en Oviedo: guía para descubrir la capital del arte prerrománico y de la sidra
Además de estar siempre en el podio de «la ciudad más limpia de España», la capital asturiana es una escapada que lo tiene todo: arte, ambiente, tradición, leyendas, gastronomía y un casco histórico impecable
La capital de Asturias es una de las ciudades más limpias, seguras y peatonales de España. En dos días, es posible recorrer su legado prerrománico, pasear por un casco histórico medieval impecable y disfrutar de una de las gastronomías más potentes del norte. Esta es la hoja de ruta para no dejarse nada importante, sólo el posu de los culines de sidra.
Día 1: Del Monte Naranco al «Antiguo»
Iglesia prerrománica de Santa María del Naranco
La primera mañana debe dedicarse al Monte Naranco, situado a solo diez minutos en coche o autobús del centro. Es fundamental llegar temprano para visitar Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo antes de que lleguen los grupos grandes. Tras contemplar estas joyas del siglo IX, el descenso hacia el centro conduce directamente a la Catedral de San Salvador. La visita a su Cámara Santa es obligatoria, donde se custodian grandes reliquias de la Cristiandad, como el sudario que cubrió la cabeza de Cristo tras su muerte y símbolos históricos de Asturias, como la Cruz de la Victoria y la Cruz de los Ángeles.
Catedral de San Salvador y estatua de «La Regenta»
La catedral de Oviedo es asimismo el punto de partida del Camino Primitivo, el itinerario más antiguo del Camino de Santiago, la ruta que tomó el rey asturiano Alfonso II El Casto a principios del siglo IX para visitar la tumba del Apóstol Santiago cuando fue descubierta. Los peregrinos de esta ruta rezan al Salvador antes de emprender el viaje, siguiendo el dicho popular: «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y deja al Señor.»
La catedral de Oviedo es el punto de partida del Camino Primitivo, el itinerario más antiguo del Camino de Santiago
Al salir de esta catedral tuerta (solo tiene una torre), un paseo por El Antiguo, nombre popular con el que se conoce al casco histórico de Oviedo, revela una ciudad de plazas con encanto, como la de Trascorrales o la de la Constitución, perfectas para entender el trazado medieval antes de la hora del almuerzo.
Casco histórico de Oviedo
Para comer el primer día, la recomendación es buscar una casa de comidas tradicional en los alrededores del Mercado de El Fontán. Es el momento de probar la auténtica fabada asturiana o las cebollas rellenas, un plato típico ovetense. Por la tarde, tras visitar la plaza porticada del mercado, el plan ideal es recorrer el Museo de Bellas Artes de Asturias, ubicado en el Palacio de Velarde. Es una de las mejores pinacotecas públicas de España, con obras de El Greco, Goya y Picasso, y su entrada es gratuita.
Museo de Bellas Artes de Asturias, en el Palacio de Velarde
La jornada debe terminar en la Calle Gascona, conocida como el Bulevar de la Sidra. Aquí el ritual es tapear (chorizo a la sidra, quesos asturianos, lacón…) mientras se aprende el arte del escanciado en alguna de sus sidrerías históricas, como Tierra Astur o La Pumarada.
Día 2: Estatuas, repostería y modernismo
La famosa estatua de «Mafalda» en un banco del Parque San Francisco
La mañana del segundo día comienza en el Campo de San Francisco, el pulmón verde de la ciudad. Es el lugar para buscar la famosa estatua de Mafalda y caminar hacia la Calle Uría, el eje comercial donde destaca la arquitectura burguesa de principios del siglo XX. Oviedo es conocida como la ciudad de las estatuas, con más de cien esculturas en sus calles; buscar la de Woody Allen, un enamorado de esta ciudad, o la de Ana Ozores, La Regenta, frente a la catedral es un recorrido clásico. Para el aperitivo, la zona de la Ruta de los Vinos (en la calle Manuel Pedregal y la cercana calle Campoamor) ofrece un ambiente más moderno y sofisticado que la Gascona, ideal para probar vinos blancos de la región o vermús locales.
Carbayones de Oviedo
Antes de irse, es imperativo cumplir con la tradición dulce de la ciudad. Oviedo es una potencia en repostería y tiene dos nombres propios: los carbayones de la pastelería Camilo de Blas y las moscovitas (finas pastas de almendra y chocolate) de Rialto. Comprar una caja de estas últimas es el souvenir más valorado.
Teatro Campoamor de Oviedo
Si queda tiempo por la tarde, una visita al Teatro Campoamor, sede de los Premios Princesa de Asturias, y al famoso hotel La Reconquista o una caminata hacia el Palacio de Congresos de Calatrava (conocido popularmente como el Centollu) permite ver el contraste entre la ciudad histórica y la arquitectura más vanguardista. Oviedo es una ciudad peatonal por excelencia, se camina de punta a punta, por lo que hay que llevar calzado cómodo y estar preparado para el siempre cambiante clima asturiano.