Patio interior del Parador de ChinchónParadores

El Parador en un convento del siglo XV donde se dice que Felipe V pasó una estancia de leyenda

Los muros y estancias de este edificio han sido testigo directo de varios vaivenes de la Corona de España, sobre todo una de sus habitaciones, la 140, conocida como «la Capilla de Felipe V»

Ubicado en el antiguo Convento de Nuestra Señora del Paraíso, que data del siglo XV, el Parador de Chinchón es uno de los edificios más emblemáticos del sureste de Madrid. Ocupa un edificio en pleno centro de esta villa medieval, con amplios jardines y una típica huerta conventual llena de árboles frutales ubicada en los antiguos establos del monasterio. Además, posee un espectacular claustro acristalado, donde se puede disfrutar de una exclusiva colección de arte religioso.

La leyenda del Parador sostiene que el monarca utilizó la capilla del convento para el recogimiento y la oración durante los días de su proclamación

Sin embargo, más allá de su claustro, las frutas y sus jardines, el Parador de Chinchón guarda una estancia que destaca sobre el resto, de esas asociadas a leyendas de personajes célebres: la habitación 140, conocida oficialmente como la Capilla de Felipe V.

Jardines del Parador de ChinchónJorquera

Lo que hace única a esta estancia es su arquitectura, ya que no se trata de un dormitorio convencional adaptado, sino que ocupa el espacio de lo que fue la capilla privada y la sacristía de los monjes agustinos. El elemento más espectacular es su techo: una cúpula abovedada de ocho metros de altura que preside la cama. El cuarto de baño, por su parte, se ubica en la antigua sacristía, conservando una estructura que obliga a una disposición del mobiliario poco habitual en un hotel, donde la bañera de diseño se convierte en la pieza central de un espacio antes sagrado.

El refugio del primer Borbón

Habitación 140 del Parador, la más legendariaParadores

La vinculación de este espacio con Felipe V se remonta al año 1706. En plena Guerra de Sucesión, Chinchón se mantuvo fiel al bando borbónico frente al Archiduque Carlos. Fue en la Plaza Mayor de la villa donde Felipe V fue proclamado rey el 3 de agosto de aquel año.

La leyenda del Parador sostiene que el monarca utilizó esta capilla para el recogimiento y la oración durante los días de su proclamación. Aunque algunos historiadores sitúan su residencia oficial en otros edificios de la plaza, la tradición del convento ha mantenido vivo el relato de que el rey eligió este rincón por su silencio y su seguridad. Hoy, la habitación está decorada con murales pintados a mano que evocan los frescos de los palacios reales de la época, reforzando esa atmósfera de «majestuosidad contenida».

Un reclamo para el cine

Interior del ParadorParadores

Esta habitación forma parte del selecto catálogo de Habitaciones Únicas de la red de Paradores, una categoría reservada para estancias que, por su valor histórico o arquitectónico, son irrepetibles. La fama de la 140 de Chinchón ha traspasado fronteras y es una de las suites más demandadas por el turismo internacional. También ha sido refugio de estrellas de Hollywood durante los rodajes cinematográficos que frecuentan la zona.

La fama de la habitación 140 de Chinchón ha traspasado fronteras y es una de las suites más demandadas por el turismo internacional

Dormir en el Parador de Chinchón y sobre todo en su habitación 140 es, esencialmente, dormir en un monumento nacional. El edificio que lo acoge ha tenido una historia convulsa, marcada por los cambios de titularidad. Fundado en el siglo XV, fue abandonado en 1626, funcionando durante los siglos XVIII-XIX como centro de formación humanista y, tras la desamortización de 1842, como juzgado y prisión regional.

Huéspedes notables

Junior Suite del Parador de ChinchónParadores

Otro de los huéspedes notables del entonces Monasterio de Agustinos Recoletos, fundado por los Condes de Chinchón en el siglo XVII, fue el archiduque Carlos de Austria, aspirante al trono español en la Guerra de Sucesión (1700-1714) y futuro emperador de Alemania. Queda claro que los gruesos muros de ladrillo de este edificio fueron testigos directos de las idas y venidas de la corona española.

Cocido y lechazo

Cocido de Taba, especialidad del ParadorParadores

En el apartado gastronómico, en el antiguo refectorio del Parador de Chinchón no puede dejar de probar sus dos especialidades más legendarias: el Cocido de Taba, su plato estrella, que se sirve siguiendo la tradición en varios vuelcos, y el lechazo al estilo castellano, realmente excelente. De postre, algo que lleve Anís de Chinchón (como sus bizcochos o helados artesanales), que para eso es el producto más famoso del pueblo.