Vista de la villa medieval de UjuéGetty Images/ALEXANDRE AROCAS

Uno de los pueblos medievales más bonitos de España está en Navarra (y casi nadie lo conoce)

Es el ejemplo perfecto de pequeño pueblo medieval lleno de encanto, situado además en un enclave único, sobre una atalaya en la zona media oriental de Navarra

A unos 50 kilómetros de Pamplona y a 20 de Tafalla aparece una joya de España que merece la pena visitar, con un carácter medieval y defensivo que permanece intacto. Porque la villa de Ujué no se visita: se asciende. Literalmente. Este pequeño pueblo medieval de la Navarra Media se encarama a casi 800 metros de altitud, coronado por una imponente iglesia-fortaleza que domina un mar de colinas, campos de cereal y, en los días claros, la silueta lejana de los Pirineos. A pesar de su enorme fuerza visual y su peso histórico, Ujué sigue siendo uno de esos lugares que sorprenden precisamente porque aún no han sido devorados por el turismo de masas.

A pesar de su peso histórico, Ujué aún no ha sido devorado por el turismo de masas

Caminar por Ujué es hacerlo por un pueblo que conserva intacta su estructura medieval. Las casas de piedra se apiñan en torno a callejuelas empedradas, pasadizos estrechos y cuestas pronunciadas que obligan a bajar el ritmo. Aquí no hay prisas ni tiendas de recuerdos en cada esquina. Solo silencio y una sensación constante de pasear por un lugar ubicado varios siglos atrás.

Iglesia y fortaleza

Iglesia-fortaleza de Santa María de UjuéGetty Images/iStockphoto

El gran símbolo del pueblo es la iglesia-fortaleza de Santa María, un edificio que combina funciones defensivas y religiosas y que explica por sí solo la importancia estratégica del lugar. Desde este promontorio, Ujué controlaba antiguas rutas entre la montaña y la Ribera, lo que lo convirtió en enclave muy importante del antiguo Reino de Navarra. Las vistas desde la fortaleza son de las más espectaculares del norte de España.

Talla románica de la Virgen de Ujuéujue.info

El templo guarda además una talla románica de la Virgen de Ujué, objeto de devoción desde la Edad Media y origen de las históricas romerías que, aún hoy, atraen a peregrinos de toda la región. Obra cumbre de la imaginería del románico en Navarra, Carlos II «El Malo», de la Casa de Evreux, mandó forrarla en plata en el siglo XIV, como muestra de su especial predilección tanto por la villa como por la adoración de la Virgen de Ujué. En su testamento dejó escrito el deseo de que su corazón reposara junto a la imagen, y así se hizo.

Una villa auténtica

Bonito rincón del pueblo medieval de UjuéGetty Images/Svetlana Day

Ujué presume de algo cada vez más escaso: autenticidad. No es un pueblo recreado, sino un lugar que ha sabido conservar su esencia sin maquillajes. Sus orígenes se remontan a asentamientos prerromanos, y su desarrollo medieval quedó estrechamente ligado a la monarquía navarra. De hecho, el rey Carlos II ordenó fortificar la villa en el siglo XIV, dejando una huella que aún define su silueta. Hoy apenas viven un centenar de vecinos, lo que refuerza esa sensación de exclusividad tranquila, ideal para quienes buscan destinos con alma y sin multitudes.

Paisaje excepcional

Paisaje cercano al puebloujue.info

El paisaje además aquí es excepcional. Situado en una de las cimas que componen la sierra del mismo nombre, Ujué constituye un lugar ideal para la observación. En los días despejados se divisan desde la cordillera pirenaica al norte hasta las llanuras de la ribera del Ebro y la silueta del Moncayo por el sur.

La vegetación es de tipo mediterráneo, rodales de pino carrasco, matorrales con gran densidad de plantas aromáticas, pastizales donde todavía pastorean alrededor de 2.500 cabezas de ganado ovino, todo ello salpicado de tierras de labor destinadas al cultivo del cereal, el olivo, el almendro y la vid.

Comer en Ujué

Migas de pastor en Ujuémesonlastorres.com

Otro de los grandes atractivos del pueblo es su gastronomía. Aquí mandan las migas de pastor, el cordero al chilindrón y los productos de la tierra. Mención aparte merecen las famosas almendras garrapiñadas de Ujué, consideradas de las mejores de Navarra y perfectas como souvenir gastronómico. Un buen lugar para probar las migas son las que preparan Ana y Juli en su Mesón las Torres de Ujué.