Estatua de San Francisco en la ermita de Montecasale
La Ruta de San Francisco de Asís en La Toscana brilla en el 800 aniversario de su muerte
Aunque no nació en esta región, La Toscana alberga lugares clave en la vida del santo y forma parte esencial del llamado «Camino de Francisco»
El 3 de octubre de 2026 se cumplen 800 años de la muerte de San Francisco de Asís, patrono de Italia junto a Santa Catalina de Siena y una de las figuras espirituales más influyentes de la historia europea. El aniversario ha reactivado el interés por los lugares ligados a su vida y a su mensaje, y ofrece una ocasión especialmente adecuada para recorrer la Ruta de San Francisco en la Toscana, un itinerario que combina patrimonio artístico, paisaje y una forma de viajar basada en la lentitud.
El Camino de Francisco atraviesa algunos de los territorios menos turísticos de la región, lejos de los grandes circuitos, siguiendo las huellas del santo
«Cántico de las Criaturas» de San Francisco
El llamado Camino de Francisco (Via di Francesco) atraviesa algunos de los territorios más sobrios y menos turísticos de la región, lejos de los grandes circuitos, siguiendo huellas históricas y espirituales vinculadas al paso del santo. La primavera es uno de los mejores momentos para hacerlo: los bosques despiertan, los senderos recuperan color y el paisaje toscano se muestra en su versión más esencial, en plena sintonía con el Cántico de las criaturas, el texto con el que San Francisco expresó su relación con la naturaleza.
Florencia y su legado
Basílica de Santa Croce en Florencia
El punto de partida es Florencia, donde el legado franciscano se manifiesta con fuerza en la Basílica de Santa Croce. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y conserva en la Capilla Bardi las célebres Historias de San Francisco pintadas por Giotto, actualmente en proceso de restauración. Junto al templo se encuentra el Huerto de Francisco, un espacio de inspiración conventual que recupera especies históricas y permite observar Santa Croce desde una perspectiva poco conocida, en un entorno de calma poco habitual en el centro de la ciudad.
El santuario de las llagas
Santuario de La Verna
Desde Florencia, el camino se adentra en el interior de la Toscana hasta alcanzar uno de los enclaves más intensos de la espiritualidad franciscana: el Santuario de La Verna, situado en los bosques del Casentino. Aquí, según la tradición, San Francisco se retiró para orar y ayunar, recibiendo las llagas de Cristo en su cuerpo, los estigmas, consolidando su identificación con la Pasión. El conjunto conserva el impresionante Corredor de los Estigmas, un pasillo de unos 78 metros decorado con frescos que narran la vida del santo y pasarelas excavadas en la roca, como el conocido precipicio, suspendido sobre el paisaje montañoso. El convento ofrece alojamiento y propone itinerarios de meditación abiertos también a viajeros laicos.
Ermitas y monasterios
Interior de la ermita de Le Celle
La ruta se completa con una red de ermitas y monasterios que refuerzan el vínculo entre camino, silencio y naturaleza. Destacan el Monasterio de Camaldoli y la cercana Abadía de Vallombrosa, ambos enclavados en bosques densos, así como la Ermita de Le Celle, uno de los lugares más austeros y evocadores del itinerario. Este recorrido se ha ceñido a la región de La Toscana, pero se puede completar con una visita a Asís, la localidad natal del santo, en la vecina región de Umbría.