Soria custodia aquí una de las plazas más bellas y equilibradas de España, presidida por una iglesia con torre plateresca. Su conjunto monumental, con la citada torre plateresca y el renacentista palacio de los Mendoza, convive con un casco antiguo que no ha cedido al turismo de masas. Es una villa señorial, austera y elegante, perfecta para entender la nobleza castellana.