El Parador donde Francisco de Quevedo estuvo prisioneroGetty Images/iStockphoto

El Parador donde Francisco de Quevedo estuvo prisionero casi cuatro años y enfermó antes de morir

Este establecimiento es uno de los edificios más bellos e impresionantes de nuestra geografía, pero también fue una de las prisiones más duras del noroeste de España

Es uno de los Paradores más monumentales de la red, que ocupa el antiguo Hostal de San Marcos, un espectacular edificio concebido en el siglo XII como convento y hospital de peregrinos. Luego terminó siendo una de las principales sedes de la Orden de Santiago y uno de los edificios más representativos del estilo plateresco en España y del Renacimiento español. Desde 1986 este edificio acoge al Parador de León, reformado en un estilo vanguardista y que es un museo viviente de historia y modernidad.

Antes que Parador este edificio ha sido hospital de peregrinos del Camino de Santiago, sede de la Orden de Santiago, convento y… prisión

El Parador de León ya impone desde lejos: una fachada plateresca larguísima, como una filigrana de piedra a orillas del Bernesga, que parece más propia de un palacio que de un hotel. Y, sin embargo, este edificio ha sido muchas cosas antes de convertirse en uno de los alojamientos más emblemáticos de Paradores: hospital de peregrinos del Camino de Santiago desde la Edad Media y sede vinculada a la Orden de Santiago, además de convento y… prisión.

«Un vivo enterrado»

Claustro del ParadorParadores

Uno de sus prisioneros más ilustres fue Francisco de Quevedo, que entró en San Marcos en 1639 por orden directa del Conde-Duque de Olivares y no recuperó la libertad hasta junio de 1643, un encierro de casi cuatro años que lo dejó envejecido y muy enfermo. Lejos de las actuales habitaciones y suites del Parador, Quevedo fue confinado en una habitación minúscula, situada debajo del nivel del río Bernesga. El frío leonés hacía mella y describió su celda como un lugar donde «la escarcha es la manta». Allí terminó de arruinarse su salud. Perdió la vista de un ojo, sufrió de reúma y llagas. Era, en sus propias palabras, «un vivo enterrado».

La fachada es espectacularParadores

¿Por qué lo encarcelaron? La versión oficial dice que se le encontró un memorial satírico bajo la servilleta del rey Felipe IV («Sacra, católica y real majestad...»), aunque hoy los historiadores sospechan que fue más bien por presuntas intrigas con la embajada de Francia o por su fama de satírico feroz contra la vida cortesana, que le creó poderosos enemigos. La causa exacta se sigue debatiendo por los historiadores. Sea como fuere, lo sacaron de casa de un amigo en plena noche y lo enviaron al norte sin pasar por el juzgado.

Carta a un amigo

Interior del ParadorParadores

Incluso encerrado, Quevedo siguió siendo Quevedo y no dejó de escribir. En San Marcos terminó obras como La Providencia de Dios y revisó gran parte de su poesía. Dejó constancia de su rutina en la célebre Carta moral e instructiva a un amigo suyo, en la que le participa que la causa de su prisión no es la que le acumulan, sino otra peor. El Parador conserva una placa que marca el lugar donde pudo estar la celda de Quevedo… pero la estancia que muchos buscan permanece cerrada.

Arte e historia

Zona vanguardista del Parador del LeónParadores

Alojarse en el Parador de León es combinar el arte con episodios de la historia de España, porque San Marcos también fue utilizado como campo de prisioneros durante la Guerra Civil. Hoy no obstante está plagado de espacios increíbles, como su cafetería situada bajo un impresionante techo del pintor Lucio Muñoz, la terraza a orillas del río Bernesga o el Salón Capitular, de regios artesonados mudéjares. También acoge una colección de arte entre la que destacan las figuras de Juan de Juni y la sillería de coro del siglo XVI, junto a una muestra de arte contemporáneo que incluye obras de Fernando Zóbel, Eduardo Chillida o José Caballero, además de una exclusiva colección de 32 óleos del pintor José Vela Zanetti.