La histórica ciudad del Camino de Santiago que esconde un palacio de ensueño y fantasía
La histórica ciudad del Camino de Santiago que esconde un palacio de ensueño y fantasía
Conocida por su pasado romano y medieval, es una de las paradas más fascinantes del Camino Francés y alberga un palacio increíble
En Castilla y León encontramos esta ciudad forjada durante más de dos milenios que ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar buenas vivencias y sensaciones fruto de su historia, su rico patrimonio y su gastronomía singular. Una ciudad cuyo origen se remonta al asentamiento hacia el año 19 a.C. de las tropas de la Legio X Gémina encargada de la incorporación al Imperio Romano del territorio Astur.
Además de concentrar siglos de historia, esta pequeña ciudad leonesa alberga un edificio tan insólito que parece sacado de un cuento de hadas europeo: el Palacio Episcopal
El enclave fue bien elegido, como cruce de caminos y punto de encuentro que hoy representa Astorga, ubicada en el tránsito entre el Páramo Leonés y los montes de León, donde ejerce de núcleo vertebrador de las comarcas de la Maragatería, La Cepeda y la Ribera del Órbigo. La milenaria Astorga es, como destino turístico, una de esas ciudades que sorprenden precisamente porque nadie las espera así. Para muchos peregrinos es solo una etapa más del Camino de Santiago; para el viajero curioso, en cambio, es una rareza fascinante. Además de concentrar siglos de historia, esta pequeña ciudad leonesa alberga un edificio tan insólito que parece sacado de un cuento de hadas europeo: el Palacio Episcopal.
Singular obra de Gaudí
Palacio Episcopal y catedral de Astorga
Esta obra cobra además especial relevancia en 2026, declarado Año Gaudí para conmemorar el centenario de la muerte del genio del modernismo español. El Palacio Episcopal de Astorga fue una de sus obras más singulares y, sin duda, una de las menos conocidas. Lo primero que llama la atención es su aspecto: torres, arcos, piedra clara y una silueta que recuerda más a un castillo medieval de Baviera que a un edificio del interior de León. Y, sin embargo, ahí está, justo al lado de la catedral y atravesado cada día por peregrinos con mochila y bastón.
Interior del Palacio Episcopal de Astorga, obra de Gaudí
Gaudí proyectó el palacio a finales del siglo XIX, cuando aún no era el arquitecto universal que hoy conocemos. Aquí experimentó con formas neogóticas, soluciones técnicas avanzadas y una estética que descoloca por completo en este contexto. El resultado es un edificio único en España: solemne, fantástico y totalmente inesperado. Un palacio que no intenta mimetizarse, sino que transforma la imagen de la ciudad.
Historia milenaria
Gran muralla romana en Astorga
Pero Astorga es mucho más que su palacio de cuento. Bajo sus calles late una historia milenaria. Fue Asturica Augusta, una de las ciudades romanas más importantes del noroeste peninsular, y todavía conserva tramos visibles de muralla y un trazado urbano que delata su origen antiguo. Esa superposición de épocas (Roma, Edad Media, modernismo) es parte esencial de su encanto.
Catedral de Astorga
La catedral de Santa María, por su parte, domina Astorga con su riqueza arquitectónica, acompañada por el Museo Catedralicio, el Archivo Diocesano y el Hospital de peregrinos de San Juan, testimonio de la tradición jacobea de una ciudad que vive de cara al Camino de Santiago. Desde hace siglos, Astorga es punto de encuentro de viajeros, comerciantes y peregrinos, lo que explica su riqueza patrimonial y su carácter hospitalario. Hoy, esa mezcla de pasado y tránsito continuo se percibe en sus plazas, en sus bares y en su ritmo pausado.
El cocido «al revés»
Cocido Maragato
Otro de sus grandes atractivos es la gastronomía. El cocido maragato, que se come al revés, empezando por las carnes y terminando con la sopa, refuerza esa sensación de estar en un lugar con personalidad propia, donde las tradiciones no se explican: se practican.
Plaza principal y Ayuntamiento de Astorga
Astorga es pequeña, caminable y sorprendente, ideal para una escapada de fin de semana o para detenerse más de lo previsto si se realiza el Camino. Porque a veces las mayores sorpresas de un viaje no están en los destinos más famosos, sino en esas ciudades que esconden, casi en silencio, un auténtico palacio de cuento.