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El monasterio del siglo XVI convertido en hotel donde se hospedó San Pedro de Alcántara

En plena dehesa extremeña, entre encinas y viñedos, se levanta un antiguo convento franciscano fundado en el siglo XVI que hoy funciona como hotel con encanto

En el término municipal de Almendral, a unos 30 kilómetros de Badajoz capital, se encuentra el antiguo Monasterio de Nuestra Señora de Rocamador. Fundado a comienzos del siglo XVI, fue durante siglos un enclave religioso de referencia en la zona, vinculado a la orden franciscana. Entre sus moradores destacó San Pedro de Alcántara, figura clave de la reforma franciscana y uno de los santos más influyentes de la espiritualidad española del Siglo de Oro.

Esta construcción del siglo XVI ha sido reconvertida en un hotel con todas las comodidades del siglo XXI

El edificio conserva en la actualidad parte de su estructura original: gruesos muros, dependencias conventuales y un claustro que hoy articula la vida del hotel. Tras un proceso de rehabilitación, el conjunto fue reconvertido en alojamiento, respetando elementos arquitectónicos históricos, pero incorporando las comodidades propias de un establecimiento actual. Una construcción del siglo XVI reconvertida en un hotel con todas las comodidades del siglo XXI.

Turismo rural de alta gama

Vista área del Hotel Monasterio Rocamadorhotelmonasteriorocamador.es

El actual Hotel Monasterio Rocamador combina esa herencia monumental con una propuesta de turismo rural de alta gama. Las habitaciones ocupan antiguas estancias monásticas adaptadas y los espacios comunes mantienen una estética sobria que evoca su pasado religioso sin renunciar al confort. El silencio sigue siendo parte esencial de la experiencia.

No es un hotel urbano ni un complejo vacacional: es un alojamiento pensado para quienes buscan calma, historia y naturaleza

El entorno es otro de sus puntos fuertes. El monasterio se sitúa en plena dehesa, el paisaje característico del suroeste peninsular marcado por encinas, olivares y viñedos. La sensación de aislamiento, lejos de grandes núcleos urbanos, refuerza su atractivo como escapada de desconexión. No es un hotel urbano ni un complejo vacacional: es un alojamiento pensado para quienes buscan calma, historia y naturaleza.

Actividades de enoturismo

Interior del hotelhotelmonasteriorocamador.es

El proyecto está además vinculado al enoturismo, con catas y visitas a los viñedos cercanos para completar la estancia con una dimensión gastronómica ligada al territorio. La cocina del hotel, centrada en productos locales, refuerza esa conexión con Extremadura.

Desde el punto de vista práctico, Rocamador funciona bien como escapada de fin de semana desde Madrid o Sevilla, y puede integrarse en una ruta más amplia por el sur de Extremadura, combinando la estancia con visitas a Badajoz, Olivenza o incluso la frontera portuguesa.

Segunda vida

Habitación del hotel monasteriohotelmonasteriorocamador.es

El hotel se promociona como «una experiencia inolvidable entre paredes con más de 500 años de historia» y ofrece vivir una estancia inolvidable en la que se mezcla la historia, el lujo, la gastronomía y el descanso dando como resultado una experiencia única en toda España.

Dormir donde se hospedó San Pedro de Alcántara no convierte la estancia en una experiencia espiritual obligada, pero sí añade una capa de significado al viaje. Entre claustros, piedra centenaria y dehesa abierta, Rocamador representa una de esas transformaciones del patrimonio religioso español que han sabido encontrar una segunda vida sin perder su esencia. Hoy puede presumir de ser uno de los hoteles más singulares de España.