Entrada del hotel Mandarin Oriental Ritz Madridmandarinoriental.com

Del falso jeque a la heredera sin fondos: las estafas más sonadas para dormir gratis en hoteles de lujo

El caso de un joven que se alojó en el Ritz pagando un céntimo por noche rescata algunos episodios donde la picaresca y la caradura permitieron disfrutar de fenomenales suites a coste cero

El último caso que ha encendido las alarmas en la hotelería de lujo no tuvo que ver con un cliente difícil ni con una tarjeta robada, sino con algo mucho más incómodo: el sistema. Un joven de 20 años fue detenido en Madrid tras alojarse en el Hotel Ritz pagando un céntimo por noche por estancias que podían superar los 2.000 euros, después de manipular la pasarela de pago de una web de reservas. La estafa se detectó por lo evidente —una tarifa imposible— y porque además el joven se alojó con su nombre real y colgó fotos en Instagram de su paso por el hotel. El perjuicio causado por el chaval rondaría más de 20.000 euros, con episodios en otros hoteles.

Un joven de 20 años fue detenido en Madrid tras alojarse en el Hotel Ritz pagando un céntimo por noche por estancias que podían superar los 2.000 euros

Ese céntimo es una versión digital 2026 del clásico sinpa, en la que no hace falta carisma sino maña tecnológica. Pero durante años el lujo también ha sido terreno abonado para otra clase de timos, los que se basan en una mezcla de aplomo, puesta en escena y una idea simple: en un hotel caro, nadie quiere ser el primero que sospecha.

Serie de Netflix

Retrato de Anna Sorokin, conocida como Anna DelveyPhilip Romano

Ahí encaja el caso de Anna Sorokin, conocida como Anna Delvey, una estafadora real que entre 2013 y 2017 se hizo pasar por una heredera alemana rica y que se movió por el Nueva York de las fiestas y los hoteles cool. Solo en el famoso hotel 11 Howard, sin entregar siquiera una tarjeta de crédito de garantía, su factura se acercaba a los 30.000 dólares. Engañó al Citibank, que le prestó dinero para saldar la deuda, pero como seguía negándose a proporcionar una tarjeta de crédito, el hotel la desalojó.

Anna repartía de manera regular propinas de 100 dólares (siempre prestados) que ‘engrasaban’ su relación con el personal

Hotel 11 Howard de Nueva York11howard.com

El truco de Anna para mantener su ritmo de vida no era técnico: era social. Repartía de manera regular propinas de 100 dólares (siempre prestados) que engrasaban su relación con el personal y la reforzaban como un personaje de dinero grande siempre a punto de pagar la cuenta completa. Tras muchas estafas, fue detenida y condenada en 2019. Salió de prisión en 2021 bajo arresto domiciliario y su historia inspiró la serie de Netflix Inventing Anna, estrenada en 2022 y por la que recibió más de 300.000 dólares de la plataforma por los derechos de su historia, cantidad que se vio obligada a pagar a sus víctimas.

Los falsos jeques de la Costa del Sol

Vista de Torremolinos, en la malagueña Costa del SolGetty Images/TONO BALAGUER

Durante un tiempo hubo como una especie de epidemia de falsos jeques árabes que venían a España, sobre todo a la zona de la Costa del Sol. Hay registros policiales de estafadores que llegaban a hoteles de 4 y 5 estrellas en Torremolinos o Benalmádena con una puesta en escena de jeque menor. Llegaban con chófer (a veces alquilado por horas) y maletas de marca para no levantar sospechas en el check-in de los hoteles. Consumían servicios de lujo y, a la hora de pagar, presentaban cheques de viaje falsos o transferencias que luego anulaban. En 2023 se confirmó la condena a un responsable de agencia que usó este método en Torremolinos: reservó para 72 personas, pagó una parte y anuló la transferencia del resto una vez que todos habían disfrutado de la estancia.

Con menos glamour

En España hay otras estafas menos glamurosas, pero igual de efectivas. En 2017, la Policía Nacional detuvo a un hombre acusado de alojarse durante casi un mes en trece hoteles de lujo de Madrid y marcharse sin pagar, dejando un agujero de más de 7.000 euros. La mecánica era casi de manual de picaresca: aparentar normalidad en el check-in, consumir como un huésped más y dejar el pago para el final, cuando el hotel ya ha prestado el servicio y da apuro cortar el trato.

La Audiencia Provincial de Barcelona condenó a un huésped moroso a cuatro meses de prisión y al pago de la deuda pendiente

También está el fraude de temporada alta, cuando los equipos trabajan al límite y el control se relaja por acumulación. En 2025, por ejemplo, un turista fue detenido en Ibiza tras acumular una deuda de 17.600 euros en un hotel y tratar de marcharse sin pagar, con el añadido de una identificación falsa según la información publicada. Y a veces el intento es tan burdo que parece una escena de comedia: ese mismo año, dos turistas intentaron evitar el pago de 4.171 euros presentando un recibo que no cuadraba y el engaño terminó mal. Como el de otro huésped que dejó un pufo de 568 euros en un hotel de la cadena NH y la Audiencia Provincial de Barcelona lo condenó a cuatro meses de prisión y al pago de la deuda.

Más de cien comensales de un bautizo se fueron sin pagar de forma coordinada (algunos hablan incluso de que se fueron haciendo una conga)

El repertorio de casos que llenaron algún titular se completa con algún golpe colectivo en el que decenas de personas comieron, bebieron y… se marcharon sin pagar. Uno de los episodios más citados fue el de un hotel en Bembibre (León), donde más de cien comensales de un bautizo abandonaron el restaurante del establecimiento de forma coordinada (algunos relatos hablan incluso de que se fueron haciendo una conga mientras se servía el postre) dejando sin pagar una cuenta de 2.200 euros.