Control de frontera en el Reino UnidoGetty Images

El Reino Unido impide volar desde hoy a los españoles que no tengan la autorización electrónica de viaje

A partir de hoy, si no tienes la ETA (Electronic Travel Authorisation) aprobada, no podrás volar al Reino Unido. Las compañías aplicarán la regla de «no permission, no travel» (sin permiso, no hay viaje) y te pueden negar el embarque en el aeropuerto o estación antes de salir de tu país

Desde hoy, 25 de febrero de 2026, el Reino Unido empieza a aplicar de forma estricta su nuevo sistema de control fronterizo digital: la Autorización Electrónica de Viaje (ETA, por sus siglas en inglés). Esto significa que quienes viajen desde uno de los 85 países cuyos ciudadanos no necesitan visado para estancias cortas (incluidos España, Francia, Estados Unidos o Canadá) deberán contar con una ETA aprobada antes de volar o no podrán embarcar en ningún avión, tren o ferry con destino al país.

Quienes viajen desde España deberán contar con una ETA (Autorización Electrónica de Viaje) aprobada antes de volar

La ETA, que no es un visado sino un permiso digital de viaje, fue introducida por fases desde 2023 y ya era conocida entre muchos viajeros. Sin embargo, hasta ahora la normativa no se estaba aplicando de forma rigurosa para dar un margen de adaptación. Con la entrada en vigor hoy de la obligación estricta, las aerolíneas y transportistas comprobarán la autorización antes del embarque y rechazarán el pasaje a quienes no la tengan.

Cómo se solicita

Este permiso digital se solicita en línea o mediante la aplicación oficial UK ETA, vinculándose al pasaporte del viajero. Cuesta 16 libras esterlinas (unos 18–19 euros) y permite múltiples entradas y estancias de hasta seis meses por turismo, negocios, visitas familiares, etc., con una validez de hasta dos años o hasta que expire el pasaporte, lo que ocurra primero. La mayoría de las solicitudes recibe respuesta en minutos, aunque se recomienda pedirla con al menos tres días laborables de antelación para evitar sorpresas.

El Gobierno británico ha defendido la medida como parte de una estrategia para reforzar la seguridad fronteriza y digitalizar el sistema migratorio, permitiendo comprobar con antelación quién va a viajar al país.