Está situada en la región de Krasnoyarsk, en Siberia, por encima del Círculo Polar Ártico, y es uno de los núcleos urbanos más septentrionales y aislados del planeta. Desde 2001, el gobierno ruso restableció su estatus de «ciudad cerrada», lo que significa que los ciudadanos extranjeros no pueden entrar sin un permiso especial emitido por las autoridades rusas. ¿Por qué? Es uno de los mayores centros mundiales de producción de níquel y paladio, explotados por la compañía Nornickel.