También conocido como Palacio Real de Olite, fue la residencia de los reyes de Navarra en el siglo XV. Más que una fortaleza militar, parece un castillo de cuento, con torres, galerías, patios y jardines que recuerdan a los palacios góticos franceses. Es uno de los monumentos más visitados de Navarra. La entrada cuesta alrededor de 7 euros para la visita al palacio.