Islas de Palaos y población de Koror, en la «Micronesia española»Getty Images/Norimoto Sasaki

Cómo viajar a las últimas islas de España en el Pacífico (que no fueron las Filipinas)

Las posesiones españolas en el vasto Pacífico no terminaron con «los últimos de Filipinas». En algunos atolones de la Micronesia aún se escuchan palabras como «adiós» o «familia»

Cuando pensamos en el final del imperio español en el Pacífico, solemos asociarlo a la iglesia de Baler en Luzón, donde resistieron “los últimos de Filipinas". Sin embargo, la historia tiene un as en la manga. Mientras aquel destacamento de héroes salía de su refugio en junio de 1899, España aún poseía cientos de motas de arena y coral esparcidas por el Gran Océano. Eran las Islas Carolinas, las Marianas y las Palaos, un paraíso que hoy representa uno de los destinos más exclusivos y remotos del planeta.

Cuando los últimos de Filipinas salieron de su refugio, España aún poseía cientos de motas de arena y coral esparcidas por el Gran Océano

Estas islas se encuentran en la región de Micronesia, en el Pacífico Occidental. Para situarlas en nuestro mapa mental, imagine un triángulo gigante al norte de Australia y al este de Filipinas. Las Islas Marianas son el grupo más al norte. Se dividen en dos: Guam, al sur, que es territorio de Estados Unidos, y las Islas Marianas del Norte. Son famosas porque junto a ellas está la Fosa de las Marianas, el punto más profundo del océano (11 kilómetros).

Venta a Alemania

Fosa de las Marianas, el punto más profundo del océanoALAN JARED MATIAS

Las Islas Carolinas se extienden de oeste a este, justo por encima del ecuador. Hoy están divididas políticamente en dos países independientes: los Estados Federados de Micronesia (al este) y la República de Palaos (al oeste). Y las islas Palaos, aunque geográficamente forman parte del archipiélago de las Carolinas, son el grupo más occidental, el más cercano a las Filipinas (a unos 800 kilómetros al este de Mindanao). Es el primer archipiélago que encontraríamos si navegáramos desde Filipinas hacia el Pacífico abierto.

Resort paradisiaco en la antigua «Micronesia española»Booking.com

Tras el desastre del 98, España estaba exhausta. Mientras las Filipinas pasaban a manos estadounidenses, Madrid firmó un tratado casi secreto con Alemania en 1899 para venderle el resto de sus posesiones en Micronesia por 25 millones de pesetas. Fue en ese momento cuando la bandera rojigualda se arrió por última vez en lugares como Ponapé o Yap.

Madrid firmó un tratado casi secreto con Alemania en 1899 para venderle el resto de sus posesiones en Micronesia por 25 millones de pesetas

Pero décadas después algunos autores sostuvieron que ciertos islotes y pequeños atolones (Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea) habían quedado fuera de todos los tratados por un error de redacción, alimentando la idea de una Micronesia española, que sería el último suspiro de una era. Sin embargo, no existe una reclamación oficial de España y varios verificadores han señalado que esa interpretación actualmente no se sostiene como «soberanía vigente».

Qué ver y hacer en el último confín español

Buceo con medusas inofensivas en PalaosGetty Images/ANTONIO_HUSADEL

Viajar hoy a estos archipiélagos (actualmente los Estados Federados de Micronesia y la República de Palaos) es lo más parecido a entrar en un documental de National Geographic. Palaos y el Lago de las Medusas es el destino estrella. Aquí puedes nadar entre miles de medusas doradas que han perdido su capacidad de picar. Además, en su capital, Koror, aún se percibe el eco del paso español en crónicas y apellidos.

Ciudad arqueológica de Nan Madol en Pohnpei, conocida como «la Venecia del Pacífico»,Getty Images

Por su parte, Nan Madol (Pohnpei), conocida como «la Venecia del Pacífico», es una ciudad arqueológica construida sobre islotes artificiales. España intentó administrar este enclave desde la colonia de Santiago de la Ascensión y hoy sus ruinas son Patrimonio de la Humanidad. Y hay un lugar donde el dinero no es papel, sino gigantescos discos de piedra caliza: las Piedras Rai en Yap. Es una de las culturas más fascinantes del mundo, donde la hospitalidad local te hará sentir de una manera especial.

El eco del español

Cementerio San José en las Islas Marianas del NorteGetty Images

Lo más sorprendente para el viajero es el idioma chamorro, hablado en las Islas Marianas. Al pasear por sus playas de arena blanca escucharás palabras como «adiós», «mesa» o «familia». Es el vínculo lingüístico que aún une estos atolones con España.

El último sol español del Pacífico no se puso en las Filipinas, sino en los atolones de Micronesia

Para llegar a estos archipiélagos desde España, prepárate para un mínimo de 24 a 30 horas de viaje. No hay vuelos directos; la logística habitual exige hacer escala en grandes hubs asiáticos como Manila, Seúl o Taipéi, desde donde operan conexiones hacia Koror (Palaos) o Guam.

Dueño de una panadería en Guam, hoy territorio de Estados UnidosGetty Images

La mejor ventana para viajar es de diciembre a abril, evitando así la temporada de tifones y las lluvias torrenciales que pueden arruinar cualquier plan de buceo o exploración. Es un viaje caro y pesado, pero es el precio a pagar por pisar un territorio donde la huella española desapareció más por olvido burocrático que por falta de presencia. Porque el último sol español del Pacífico no se puso en las Filipinas, sino en los atolones de Micronesia.