Campo de colza de España en primaveraGetty Images/Carles Miró

Ni cerezos ni lavanda: estos son los campos en flor que se han puesto de moda y hay que ver esta primavera

Cada primavera miles de viajeros se lanzan a ver los cerezos del extremeño Valle del Jerte o a principios de verano los campos de lavanda de Brihuega (Guadalajara). Pero este año son otras las floraciones que seducen por su colorido y belleza

Los japoneses tienen una palabra para definir la belleza de lo efímero, hanami, que literalmente significa «ver flores», pero entendido como mucho más que un simple paseo por el campo; es un fenómeno social y cultural profundamente arraigado en la identidad japonesa. Cada primavera celebran esta tradición de disfrutar la belleza de las flores, especialmente la del cerezo, reuniéndose en los parques y jardines de las grandes ciudades.

El rojo de las amapolas, el amarillo de la colza y el rosa de los frutales en flor son los colores de moda en la naturaleza esta primavera

En España este fenómeno de la floración tiene su turismo, siendo uno de los destinos más emblemáticos el extremeño Valle del Jerte, en la provincia de Cáceres, donde en primavera más de un millón de cerezos tiñen de blanco el paisaje y se celebra la Fiesta del Cerezo en Flor. Y luego, al comienzo del verano, son los campos de lavanda de localidades como Brihuega, en la provincia de Guadalajara, las que atraen a este «turismo de hanami».

Vista aérea de la floración en los campos de Cieza (Murcia)Getty Images

Ambos destinos sufren bastante masificación, y por eso este año el sexto sentido del turismo ha detectado otras opciones más allá de los clásicos cerezos o la lavanda. Hay más colores vibrantes en la naturaleza española que despiertan nuestros sentidos, como el rojo de las amapolas, el amarillo de la colza y el rosa de los frutales en flor. Y estos son los paisajes efímeros que están convirtiéndose en los nuevos espectáculos naturales de la primavera en España.

El gran espectáculo rosa de Murcia

Visitantes en la floración de Ciezafloraciondecieza.com

Si hay un lugar de España donde la floración de los frutales se convierte en un auténtico espectáculo, ese es la Región de Murcia. Cada final de invierno y comienzo de primavera, miles de hectáreas de melocotoneros, albaricoqueros y ciruelos cubren el paisaje con flores rosadas y blancas. En zonas como Cieza, la llamada floración de Cieza se ha convertido en un fenómeno turístico que atrae cada año a más visitantes. Miradores, rutas señalizadas y caminos agrícolas permiten recorrer estos campos que, durante apenas unas semanas, transforman el valle del Segura en un inmenso jardín.

Amapolas rojas en La Alcarria

Campo de amapolas rojas en primaveraGetty Images

Cada primavera, entre abril y mayo, muchos campos de cereal se llenan de amapolas que transforman el paisaje en un intenso mar rojo. El contraste entre el rojo de las flores y el verde del trigo crea una de las imágenes más fotogénicas del campo español. Algunas de las estampas más espectaculares pueden encontrarse en La Alcarria, donde carreteras secundarias y caminos rurales atraviesan campos salpicados de amapolas. También aparecen en numerosas zonas agrícolas de Castilla-La Mancha y de la meseta norte, especialmente en paisajes abiertos donde el cereal domina el horizonte.

Colza en Burgos y Tierra de Campos

Visitante de un campo de colzaGetty Images/ELOI OMELLA

En los últimos años los campos de colza se han convertido en uno de los paisajes primaverales más buscados por fotógrafos y viajeros. Durante unas semanas, el amarillo intenso de la floración cubre grandes extensiones agrícolas creando un efecto visual que recuerda a los paisajes de tulipanes del norte de Europa. Uno de los lugares más conocidos para contemplarlos es la comarca burgalesa de La Bureba, donde las llanuras se tiñen de amarillo cada primavera. También destacan los paisajes de la palentina Tierra de Campos.

Almendros en Baleares y Aragón

Almendros en flor en MallorcaGetty Images/Andreas Prott

Los almendros anuncian la llegada de la primavera incluso antes de que termine el invierno. Sus flores blancas y rosadas cubren los árboles desnudos creando paisajes muy delicados que contrastan con la tierra todavía fría. Uno de los destinos más conocidos para ver este espectáculo es Mallorca, donde miles de almendros florecen cada año en el interior de la isla. También se pueden encontrar escenas similares en zonas rurales de Aragón y del valle del Ebro.