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Las playas más famosas de la historia del cine, de la primera ‘chica Bond’ al ‘soldado Ryan’

Sus aguas y arenales han quedado en la retina de los espectadores por protagonizar escenas míticas de la historia del séptimo arte. Otras se convirtieron en iconos turísticos después de aparecer en la gran pantalla. En la actualidad son lugares y destinos que evocan besos legendarios, famosos bikinis, acciones épicas y hasta alguna dosis de terror.

África Giménez

13 mar. 2026 - 04:30

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Playa de Baler (isla de Luzón, Filipinas) - «Apocalypse Now» (1979)

En la película, este escenario representa un pueblo vietnamita que el ‘coronel Kilgore’ (Robert Duvall) decide atacar por una razón muy poco militar: porque las olas eran perfectas para hacer surf. Es la famosa escena donde Kilgore pronuncia la mítica frase «Me gusta el olor del napalm por la mañana» mientras sus soldados intentan surfear en pleno bombardeo. Tras el rodaje, las tablas olvidadas por el equipo iniciaron la cultura del surf en Filipinas.

Getty Images/MICHAEL D. EDWARDS

Laughing Waters (Ocho Ríos, Jamaica) - «Dr. No» (1962)

Aquí nació el mito erótico de la chica Bond. La actriz suiza Ursula Andress, saliendo del agua con su bikini blanco y dos grandes caracolas, definió para siempre la estética de la mujer fatal en el cine de espías. La cascada que vierte agua dulce directamente sobre la arena de la playa de Laughing Waters añade un toque mágico a este rincón privado que simboliza el exotismo caribeño.

Visit Jamaica

Maya Bay (Koh Phi Phi Leh, Tailandia) - «La Playa» (2000)

El «paraíso secreto» que buscaba Leonardo DiCaprio se convirtió en un fenómeno global tan masivo, que el gobierno tailandés tuvo que cerrar la playa durante años para regenerar sus corales. Con sus aguas turquesas rodeadas de muros de piedra caliza, esta bahía es la definición visual de Edén, aunque casi muere de éxito por la sobreexplotación turística.

Getty Images/Oleh Slobodeniuk

La Caleta (Cádiz, España) - «Muere otro día» (2002)

Aunque la trama situaba a James Bond en Cuba, el equipo de 007 eligió el balneario de la Palma y la playa de La Caleta para rodar una de las escenas más icónicas de la saga. Halle Berry, emergiendo de las aguas gaditanas con un bikini naranja y un cuchillo al cinto, rindió un homenaje directo a la escena de Ursula Andress en Dr. No.

Turismo de Cádiz

Curracloe y Ballinesker (Wexford, Irlanda) - «Salvar al soldado Ryan» (1998)

Steven Spielberg transformó estas serenas playas irlandesas en la playa Omaha de Normandía. Durante quince días, miles de extras y una logística militar asombrosa recrearon el desembarco más realista y crudo de la historia del cine bélico. La consistencia de su arena y la amplitud de su orilla fueron clave para desplegar los obstáculos metálicos y la acción.

Getty Images

Halona Cove (Oahu, Hawái, EE UU) - «De aquí a la eternidad» (1953)

Esta pequeña cala volcánica fue el escenario del beso más apasionado de la época dorada de Hollywood. Burt Lancaster y Deborah Kerr, desafiando a la censura de los años 50, se fundieron bajo el romper de las olas. Hoy este rincón es un lugar de peregrinación para cinéfilos que buscan recrear una de las imágenes más románticas y apasionadas del celuloide.

Getty Images

Monuriki (Mamanucas, Fiyi) – «Náufrago» (2000)

Arena blanca, palmeras cocoteras y un silencio absoluto rodean a esta isla deshabitada donde Tom Hanks sobrevivió junto a su inseparable balón, ‘Wilson’. La producción respetó tanto el entorno que tras el rodaje apenas quedó huella de su paso. Hoy es posible visitarla y sentir la soledad extrema que transmitía la película, en un entorno de belleza natural sobrecogedora.

Getty Images/iStockphoto

Yasawa (Fiyi) - «El lago azul» (1980)

Este archipiélago sirvió de escenario para el despertar romántico de una jovencísima Brooke Shields. La película explotó una estética de paraíso perdido tan perfecta que parecía irreal, marcando a toda una generación. Sus aguas cristalinas y vegetación exuberante se convirtieron en el estándar del «lujo tropical», atrayendo desde entonces a muchos turistas y viajeros.

Getty Images/iStockphoto

Martha's Vineyard (Massachusetts, EE UU) - «Tiburón» (1975)

Esta elegante isla se transformó en la ficticia Amity Island para la obra maestra de Steven Spielberg. El director eligió sus playas porque el fondo marino era poco profundo durante kilómetros, permitiendo manejar al tiburón mecánico. El éxito del filme fue tal que en el verano de 1975 el miedo a meterse en el agua se convirtió en un fenómeno social real en todo el mundo.

Getty Images

Playa Kastani (Skópelos, Grecia) - «Mamma Mia!» (2008)

El color turquesa del mar Jónico compite con las canciones de ABBA en esta playa rodeada de pinos que llegan hasta la misma orilla. Aunque el embarcadero de madera fue construido solo para la película, la esencia vibrante y festiva de la isla de Kalokairi sigue viva. Es el lugar ideal para quienes buscan sol, música y estilo de vida mediterráneo.

Getty Images/iStockphoto

Petit Tabac (San Vicente y las Granadinas) - «Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra» (2003)

Este pequeño islote de arena blanca y tres palmeras solitarias es el arquetipo de la isla desierta. En la ficción, fue el lugar donde el capitán Jack Sparrow y Elizabeth Swann fueron abandonados por segunda vez. La escena donde queman el ron para hacer una señal de humo convirtió a este pequeño atolón en un lugar icónico para los amantes de la aventura pirata.

Tripadvisor

Point Dume (Malibú, EE UU) - «El planeta de los simios» (1968)

En una pequeña cala llamada Pirate's Cove, Charlton Heston descubrió los restos de la Estatua de la Libertad en un giro final magistral. Los acantilados de arenisca no solo ocultaron el secreto de la trama, sino que han servido para múltiples rodajes, desde los romances de Grease hasta la casa de alta tecnología de Tony Stark en la saga de Iron Man.

Getty Images/Peter Mintz

Playa de Magheramore (Irlanda) - «La princesa prometida» (1987)

Aunque la historia sucede en el reino de Florin, este tramo de costa esmeralda con acantilados dramáticos es puro paisaje irlandés. En su arena se rodaron los duelos de ingenio y las míticas luchas de espadas. Sus rocas oscuras y la neblina habitual del mar de Irlanda aportan esa atmósfera de cuento de hadas que define a este clásico de culto.

County Wicklow Heritage

Playa de Mónsul (Almería, España) - «Indiana Jones y la última Cruzada» (1989)

En la playa de Mónsul, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata, Sean Connery utilizó un paraguas para espantar a las gaviotas y derribar un avión nazi en una escena inolvidable. Spielberg quedó prendado de la luz de Almería y de las formaciones de lava volcánica de esta playa, que hoy sigue siendo uno de los rincones más vírgenes del Mediterráneo.

Getty Images/BORUT TRDINA

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