Ruta del Hayedo de Montegrande y la cascada del Xiblu, en Teverga (Asturias)Getty Images

La ruta de senderismo en España perfecta para esta primavera: un hayedo increíble y una cascada de 100 metros

Esta ruta corta y sencilla atraviesa uno de los hayedos mejor conservados de Asturias y conduce hasta una cascada de casi 100 metros que muestra toda su potencia ahora, con el deshielo primaveral

La ruta del Hayedo de Montegrande y la cascada del Xiblu es una de esas excursiones que se puede recomendar tranquilamente a quien busque una caminata de primavera bonita, asumible y poco trillada. Está en el concejo de Teverga (Asturias), dentro del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Las Ubiñas-La Mesa, y sobre el papel ya tiene muy buena pinta: 8,4 kilómetros ida y vuelta, poca dificultad, un desnivel acumulado de 321 metros y una duración estimada de entre tres y cinco horas. En la práctica, además, cumple lo que promete.

Los primeros metros de la ruta cuentan con una pasarela de madera adaptada, un detalle que habla del carácter amable de este itinerario

La ruta, de nombre oficial PR-AS 269, arranca en la Braña de La Puerca, junto a la carretera AS-228, y desde el primer momento ofrece una ventaja importante: el camino comienza por una pista ancha de tierra, cómoda de seguir y apta para casi cualquier caminante acostumbrado a salir al monte. Los primeros 300 metros, además, cuentan con pasarela de madera adaptada, un primer detalle que habla del carácter amable del itinerario. No es una ruta técnica ni exigente, y precisamente por eso resulta tan buena opción para una experiencia tranquila y familiar.

Naturaleza relajante

Puente en el camino a la cascada de El XibluGetty Images

El gran atractivo del recorrido está en el bosque. Montegrande está considerado por Turismo de Asturias como uno de los hayedos mejor conservados del Principado, y el paseo discurre entre hayas centenarias, acebos, serbales y helechos, con líquenes colgando de las ramas como prueba de la calidad del aire. El río Fundil acompaña buena parte del trayecto y aporta ese sonido continuo de agua que convierte la caminata en algo más que un simple paseo, en una relajación de la vida. Aquí la primavera juega claramente a favor: el bosque gana luz, el verde se vuelve más intenso y el sonido del caudal del río hace el resto.

Señalización de la ruta entre la cascada del Xiblu y el bosque de MontegrandeGetty Images

Hay otro motivo para ir ahora. La propia descripción oficial de la ruta recuerda que el final llega en un triple salto de agua de casi 100 metros, y ese desenlace luce especialmente bien en época de deshielo. Hasta llegar a la cascada del Xiblu, el sendero apenas se complica, aunque en torno al kilómetro 4 aparece una pendiente ligera que se endurece algo antes del final. Ahí la pista se estrecha, el terreno puede estar húmedo y conviene caminar con cuidado, sobre todo si ha llovido. Es el único momento en el que merece la pena extremar la precaución.

Agua y viento

Cascada del XibluGetty Images

El premio compensa de sobra. La cascada aparece encajonada entre peñas cubiertas de musgo, con bruma en el aire y un estruendo que llena todo el valle. Es una llegada perfecta, rotunda y muy visual. La cascada se llama así por el silbido (xiblu en asturiano) que produce el viento al chocar con el salto de agua en días de viento.

Lo mejor de esta ruta es que da mucho a cambio de poco: acceso sencillo, distancia razonable, paisaje de verdad y una sensación final de descubrimiento. Para quienes buscan una jornada de monte y naturaleza sin épica impostada ni tener que jugarse el físico por un selfi absurdo, esta es una opción excelente para esta primavera.