Villa medieval de Valderrobres (Teruel)Getty Images/FERRAN TRAITE

El pueblo de Teruel con una de las estampas medievales más potentes de España

Pocos pueblos entran tan bien por los ojos como Valderrobres. Su puente de piedra, el portal fortificado, las casas sobre el Matarraña, el castillo y la iglesia forman uno de los perfiles medievales más rotundos que se puedan encontrar

Ampliamente considerado como el pueblo más bonito y de la comarca del Matarraña, en Teruel, además de ser su capital, Valderrobres impacta al visitante de forma total solo con la llegada. Se cruza el puente de piedra sobre el río Matarraña, se atraviesa el Portal de San Roque y, al levantar la vista, aparece una estampa de arquitectura muy difícil de mejorar: casas de piedra, callejas en pendiente, la iglesia elevándose sobre el caserío y, por encima de todo, la masa poderosa del castillo. Hay pueblos bonitos, pero Valderrobres, en cambio, tiene una entrada que impone.

Cuando se atraviesa el Portal de San Roque, al levantar la vista aparece una estampa de arquitectura muy difícil de mejorar

Ahí está la clave de su atractivo. No depende de un solo monumento, sino de un conjunto muy compacto y muy bien conservado. El casco histórico trepa por la ladera desde el río hasta el binomio castillo-iglesia, con un trazado de origen medieval que todavía se ve con claridad en sus portales, sus edificios civiles y sus calles estrechas. El proceso de fortificación del núcleo comenzó a finales del siglo XIV y de esa etapa nacen buena parte de los elementos que hoy hacen tan reconocible su perfil.

Postal de piedra e historia

Pueblo de Valderrobres con su puente y su castillo al atardecerGetty Images/iStockphoto

El castillo es, naturalmente, una de las grandes razones para ir. Su origen es musulmán, aunque la gran imagen que hoy conserva responde al impulso bajomedieval, cuando Valderrobres se consolidó como uno de los núcleos más poderosos del Matarraña. Unido a él aparece la iglesia de Santa María la Mayor, una de las piezas más destacadas del gótico aragonés en la zona y una presencia fundamental en esa estampa o postal de piedra que da personalidad al pueblo. Más que dos monumentos aislados, forman una misma coronación monumental sobre el caserío.

Plaza de España, el corazón del barrio histórico de ValderrobresGetty Images/Orietta Gaspari

Pero Valderrobres funciona también a ras de suelo. La Plaza de España, el Ayuntamiento renacentista, los soportales, las fachadas nobles y los restos de muralla hacen que el paseo tenga contenido de principio a fin. No es un destino para ver deprisa y marcharse, sino para ir enlazando perspectivas: desde el río, desde el puente, desde la subida al castillo o desde las calles del casco. En cada una aparece una composición distinta del mismo pueblo, y casi todas son memorables.

Un pueblo que brilla

Rincón del pueblo de ValderrobresGetty Images

Además, tiene otra ventaja: el factor descubrimiento. El Matarraña sigue conservando cierto aire de destino no del todo agotado, y Valderrobres, que es su capital histórica y visual, se beneficia de ello. En Aragón hay muchos pueblos admirables; pocos, sin embargo, ofrecen una silueta medieval tan compacta, tan coherente y tan fotogénica como esta. Porque todo el pueblo está construido con la misma piedra arenisca y en las fotos, especialmente al atardecer (la hora dorada), el pueblo parece brillar con un tono uniforme.

Preciosa imagen de la estampa medieval de ValderrobresGetty Images/iStockphoto

Aunque dependerá del ritmo que lleves en las visitas, con unas 3-4 horas es suficiente para conocer todos sus puntos de interés de Valderrobres y disfrutar en alguno de sus recomendados restaurantes donde puedes probar platos típicos de esta comarca como el ternasco asado, las migas del Pastor y la trucha del Matarraña.