Una de las ciudades más bonitas e históricas de Hungría, situada al noreste del país, a unos 130 kilómetros de Budapest. Es famosa por su castillo, sus edificios barrocos, sus aguas termales y, sobre todo, por su producción de vino tinto. Su casco histórico barroco y sus bodegas subterráneas permiten una visita completa en poco tiempo, con el añadido de poder probar vinos locales en un entorno bien conservado.