Ruinas del castillo normando de Hastings, en el condado de Sussex, al sur de InglaterraGetty Images/iStockphoto

De Hastings a Rye, el vibrante sur medieval de Inglaterra donde se retiró ‘Sherlock Holmes’

La costa del sur de Inglaterra obliga a tomar decisiones extremas: dominarla, como hizo Guillermo El Conquistador en 1066; elegirla para desaparecer en ella, como imaginó Arthur Conan Doyle al retirar allí a ‘Sherlock Holmes’, o excavarla para ocultar contrabando

Viajamos hasta el condado de Sussex, donde el paisaje ha sido utilizado como herramienta a lo largo de la historia. Hastings nació como un asentamiento anglosajón volcado en la pesca y el comercio, y tras la conquista normanda se levantó el castillo que consolidó su posición estratégica. Hoy el castillo se encuentra destruido y el montículo sobre el que se levantó no deja de ceder por la erosión, pero desde el East Hill hay buenas panorámicas de Hastings, cuyo nombre quedó ligado para siempre a la batalla de 1066, que puso fin al dominio anglosajón en Inglaterra.

La batalla de Hastings del año 1066 puso fin al dominio anglosajón en Inglaterra y cambió la historia medieval y el futuro del Viejo Continente

Ya en la Edad Media, convertida en uno de los Cinque Ports, su auge no se hizo esperar: la Corona otorgaba privilegios a cambio de barcos y hombres para la defensa del reino. A partir del siglo XVIII, con el puerto en decadencia, la actividad cambió de método. La misma costa abierta y difícil de controlar favoreció el desarrollo del contrabando, facilitado por la cercanía con Francia. Las cuevas de St. Clement’s, excavadas en la colina, responden a esa necesidad de ocultación. Ese pasado clandestino se transforma en celebración durante el Hastings Pirate Day.

Destino turístico

Vista aérea de la playa de HastingsGetty Images/iStockphoto

A comienzos del siglo XX, su relación con el mar volvió a transformarse, esta vez como destino costero. Hoteles, paseo marítimo y espacios de ocio consolidaron la ciudad como lugar de descanso. La pesca mantenía el vínculo con la tradición: las barcas varadas sobre la playa de cantos rodados y las casetas negras de los pescadores respondían a una actividad todavía viva. No se buscaba el refinamiento, sino una autenticidad que con el tiempo derivaría en cierta bohemia. Ese equilibrio entre tradición y transformación aún persiste.

Puerto y casetas de pescadores en HastingsCarla Royo-Villanova

En el Old Town, las casas de entramado de madera remiten a la época Tudor, con fachadas irregulares y encaladas que, para el viajero español, pueden evocar pueblos como Covarrubias, aunque respondan a una tradición constructiva distinta. Algunas muestran la inclinación propia del paso del tiempo, que tampoco perdona las columnas verticales de los edificios. La expansión posterior introdujo una arquitectura más ordenada, con ejemplos georgianos tardíos y victorianos, especialmente en St Leonards. Ese contraste entre lo torcido y lo alineado define la ciudad mejor que cualquier plano.

La singular arquitectura de HastingsCarla Royo-Villanova

El turismo y los nuevos habitantes llegados de Londres y otras zonas urbanas de Inglaterra hicieron que los comercios ampliaran sus ofertas y ahora el casco viejo está repleto de tiendas de ropa, segunda mano, decoración, galerías de arte y anticuarios, todo muy atractivo y apetecible. La restauración también está muy cuidada, con tabernas clásicas, como The Crown o The Royal y restaurantes más sofisticados.

Ventana de Hastings con figuras en su interiorCarla Royo-Villanova

En el frente marítimo, un clásico es el fish and chips del barrio pesquero, caracterizado por sus casetas de madera negra junto a la playa. Son las denominadas net shops, recubiertas de alquitrán para proteger la madera del salitre. Estrechas y elevadas para aprovechar el espacio del litoral, servían, y sirven, para guardar redes y aparejos de pesca. No hay un puerto al uso, y sin embargo se mantiene una de las mayores flotas pesqueras que operan directamente desde la playa, con las barcas entrando y saliendo sobre los cantos rodados.

El medieval Rye

Mermaid Street en Rye, uno de los pueblos más bonitos de InglaterraGetty Images

A media hora de Hastings se encuentra Rye, considerado uno de los pueblos más bonitos del sur de Inglaterra. Aunque cueste imaginarlo porque el mar se retiró, fue uno de los Cinque Ports medievales. Enclave estratégico y defensivo durante siglos, protegido por murallas, tuvo también una gran actividad comercial. Desde la torre de St Mary se entiende la antigua relación con el mar, hoy ya distante.

Rye mantiene una fuerte identidad medievalCarla Royo-Villanova

La identidad medieval se conserva en sus calles empedradas, edificios de proporciones irregulares y el característico estilo Tudor. Al igual que en Hastings, los interiores de las ventanas están decorados con mimo y todo tipo de objetos, jarrones, conchas o figuras de porcelana se dejan ver desde las calles, simulando un saludo cariñoso al paseante.

Reloj en una fachada medieval de entramado de madera en RyeCarla Royo-Villanova

Tabernas clásicas como The Old Bell o el Mermaid Inn, el más histórico de Rye, permiten visualizar el interior de las viviendas de época y disfrutar de la gastronomía local. Si el tiempo lo permite, hay terrazas muy agradables donde disfrutar de una Guinness al sol.

Los acantilados

Acantilados de Seven Sisters en la costa sur de InglaterraCarla Royo-Villanova

El South Downs National Park desciende suavemente hacia el mar en uno de los tramos más icónicos de la costa inglesa: los acantilados blancos de Seven Sisters. El blanco de la tiza, el verde de las colinas y el azul del Canal de la Mancha, que se vuelve blanquecino al chocar con los muros de tiza, componen una paleta tan inconfundible como llamativa. Desde el entorno de Friston, un paseo entre colinas pobladas de ovejas conduce hasta el borde del acantilado. Viento, pendiente y horizonte se concentran en un mismo plano. Alcanzan alturas de entre 100 y 162 metros en Beachy Head, el acantilado de tiza más alto de Inglaterra.

Campiña con ovejas cerca de los acantiladosCarla Royo-Villanova

La sucesión de colinas verdes y acantilados blancos se extiende durante varios kilómetros sin interrupción. Grupos de amigos se reúnen en este contexto para charlar o hacer picnic, pero el riesgo es constante por las fuertes ráfagas de viento y la inestabilidad de un suelo de tiza. Los desprendimientos son frecuentes y acercarse al borde resulta peligroso. Sin embargo, el paisaje y los contrastes de color dan paz e invitan a la meditación.

El retiro de «Sherlock»

Muy cerca, en East Dean, la tradición sitúa la retirada de Sherlock Holmes, convertido en apicultor en algún punto de Sussex. No hay certeza, pero sí una lógica: pocos lugares encajan mejor con la idea de Arthur Conan Doyle para apartar aquí a su célebre detective.

Casa donde la tradición sitúa la retirada de ‘Sherlock Holmes’Carla Royo-Villanova

Doyle no fijó un lugar exacto, pero relatos como The Lion’s Mane describen una costa de acantilados de tiza, viento constante y exposición al mar que encaja con precisión en este tramo del South Downs. El autor se retiró en la cercana Crowborough, donde murió en 1930, por lo que conocía bien estos paisajes. En East Dean, una placa recuerda esa posible retirada del detective. Porque si Holmes debía desaparecer, tenía que hacerlo en un lugar como este, tranquilo y sin estridencias, para romper con un pasado intenso y encontrar pocas pistas, pero muy claras.