Escondido entre peñascos, este columpio destaca por su estructura con la silueta de un lobo, animal ligado a estas sierras. Representa la conexión del hombre con este animal salvaje, símbolo de las tierras de Riba-Coa. Es una buena parada para contemplar relieve granítico, monte bajo y la sensación de aislamiento característica del interior portugués.