El pueblo con una de las plazas mayores más grandes y bellas de España
El pueblo con una de las plazas mayores porticadas más grandes y bellas de España, con más de 60 arcos
La provincia de Cáceres alberga una villa histórica que guarda una sorpresa monumental poco conocida: una Plaza Mayor porticada de dimensiones extraordinarias. También se reivindica como la cuna del quijotesco bálsamo de Fierabrás
Situada a 35 kilómetros al norte de la ciudad de Cáceres, en plena cuenca del río Tajo, cuyo cauce cruza su término municipal, el pueblo extremeño de Garrovillas de Alconétar no destaca por un castillo, una iglesia o un paisaje, lo hace por una plaza. Y no una cualquiera. Su Plaza Mayor está considerada una de las más grandes y bellas de España entre las villas históricas, un espacio monumental que sorprende por escala, armonía y estado de conservación. También conocida como Plaza de la Constitución, es Monumento Histórico-Artístico de Interés Nacional.
De planta irregular y origen medieval, la plaza porticada ocupa unos 4.000 metros cuadrados, una cifra que impresiona en una localidad de este tamaño
Garrovillas ofrece una escapada cómoda en la comarca del Tajo-Salor-Almonte. El municipio supera ligeramente los dos mil habitantes, pero su legado monumental remite a épocas de mayor prosperidad, cuando fue un enclave estratégico en rutas comerciales y ganaderas.
Muy fotogénica
Calle medieval en Garrovillas de Alconétar (Cáceres)
La gran protagonista es la Plaza Mayor de Garrovillas de Alconétar. De planta irregular y origen medieval, ocupa aproximadamente 4.000 metros cuadrados, una cifra que impresiona en una localidad de este tamaño. Está rodeada por soportales y edificios tradicionales, con más de sesenta arcos de distinta factura y cronología, muchos de ellos ligeramente desiguales, lo que le da personalidad propia frente a otras plazas más uniformes.
En Garrovillas hay monumentos con siglos de antigüedad diseminados por el pueblo, así como muchas cruces y ermitas que aguardan en las afueras
No responde al modelo cerrado y simétrico de plazas mayores castellanas posteriores. Aquí hay una evolución más orgánica, fruto de siglos de crecimiento urbano. Esa mezcla de columnas de piedra, galerías, balcones y casas solariegas crea una escena especialmente fotogénica y muy poco conocida fuera de Extremadura. En Garrovillas hay monumentos con siglos de antigüedad diseminados por el pueblo, así como muchas cruces y ermitas que aguardan en las afueras.
Plaza porticada de Garrovillas de Alconétar
La plaza ha sido durante siglos el corazón social del pueblo: mercado, celebraciones, festejos taurinos, reuniones vecinales y vida cotidiana. Sentarse hoy en una terraza o recorrer sus soportales permite entender cómo estos espacios articulaban la vida local mucho antes de los centros comerciales y las avenidas modernas.
Conjunto Histórico-Artístico
Ruinas del convento de San Antonio de Padua
Pero Garrovillas ofrece más. No en vano la villa es Conjunto Histórico-Artístico, título otorgado por su excepcional arquitectura y valor histórico. Además de la Plaza Mayor, destaca el convento de San Antonio de Padua, fundado en el siglo XV y ligado a la orden franciscana, donde, según la tradición, se alojó San Pedro de Alcántara. A ello se suman su Barrio Judío, que conserva la esencia de la comunidad que se instaló allí en el siglo XIV, y su Patrimonio Heráldico. La villa conserva rollos jurisdiccionales y escudos que cuentan con el estatus de Bien de Interés Cultural por su valor histórico.
En el término municipal aparece además el recuerdo del célebre Puente de Alconétar, de origen romano sobre el Tajo, parcialmente trasladado en el siglo XX por la construcción del embalse de Alcántara. Ese legado explica también el apellido histórico «de Alconétar».
Fierabrás y su bálsamo
Puente de Alconétar
Este puente está asociado a otro dato curioso de Garrovillas de Alconétar, que se reivindica orgullosamente como la cuna de Fierabrás y su famoso bálsamo. La tradición popular y literaria española situó gran parte de las hazañas de este gigante sarraceno en el castillo de Alconétar, cuyas ruinas hoy pertenecen al término municipal de Garrovillas. La Torre de Floripes es el resto más visible del antiguo castillo, que hoy emerge de las aguas del embalse de Alcántara y debe su nombre a Floripes, la hermana de Fierabrás.
En la leyenda, el puente de Alconétar es el escenario de batallas épicas entre los hombres de Carlomagno y las tropas de Fierabrás, el del bálsamo
El Puente de Mantible está asociado históricamente al puente romano de Alconétar sobre el Tajo. En la leyenda, este puente es el escenario de batallas épicas entre los hombres de Carlomagno y las tropas de Fierabrás. La creencia popular sostiene que los barriles con el brebaje milagroso, capaz de curar cualquier herida, fueron arrojados al río Tajo por el propio Fierabrás al verse derrotado. Y se dice que en la madrugada de San Juan, los barriles aún flotan sobre las aguas del pantano. Miguel de Cervantes inmortalizó este mito a través de Don Quijote, quien intenta recrear la receta del bálsamo para sanar sus propias heridas tras sus constantes derrotas. Esta historia ha llevado a esta localidad a utilizar el lema La cuna de Fierabrás y su Bálsamo para promover su turismo y patrimonio histórico.
Comer y dormir
Hotel Puente de Alconétar
En la parte gastronómica, aquí manda la tradición extremeña: embutidos ibéricos, quesos, migas, cordero y cocina de producto. La cercanía de zonas de dehesa garantiza buena materia prima. La mejor época para visitar este pueblo y la zona suele ser primavera y otoño, cuando las temperaturas acompañan mejor al paseo urbano. En verano, conviene aprovechar primeras y últimas horas del día. Para dormir, el hotel Puente de Alconétar, edificado sobre el Palacio de los Condes Alba de Liste, en la gran plaza del pueblo.