Vista aérea de la costa en Opatija (Croacia)Getty Images

Croacia

Opatija, la 'Vieja Dama' del Adriático: el balneario croata que conquistó a la aristocracia europea

En la bahía de Kvarner, frente al Adriático y muy cerca de Rijeka, Opatija conserva el aire elegante de los antiguos balnearios centroeuropeos. Villas y hoteles históricos recuerdan el tiempo en que la aristocracia veraneaba en esta ciudad croata

Situada en la parte nororiental de la Península de Istria (conocida como la Riviera del Adriático), a 200 kilómetros de Zagreb, a 110 de Trieste (Italia) y a 250 de Venecia (Italia), la bonita localidad de Opatija no se parece demasiado a la imagen habitual de Croacia, a la postal amurallada de Dubrovnik o al ambiente insular de Hvar o Korcula.

Conocida como ‘la bella del Adriático’, la ‘Vieja Dama’ o la ‘Reina del Turismo’, Opatija gozó de fama merecida como balneario aristocrático

Conocida como ‘la bella del Adriático’, la ‘Vieja Dama’ o la ‘Reina del Turismo’, Opatija goza de los beneficios de su suave clima mediterráneo y su belleza y elegancia no pasan inadvertidas a los visitantes, fruto de su pasado como balneario aristocrático nacido al calor del Imperio Austrohúngaro, que se ve reflejado en su arquitectura de finales del siglo XIX.

Residencia emblemática

La famosa Villa Angiolina de OpatijaGetty Images/iStockphoto

La historia turística moderna de Opatija suele situarse en 1844, cuando el comerciante Iginio Scarpa mandó construir Villa Angiolina, una residencia de verano rodeada de jardín que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes símbolos locales. Hoy el edificio acoge eventos y forma parte del Museo Croata del Turismo y permite entender cómo esta ciudad pasó de ser un pequeño núcleo costero a uno de los lugares de descanso más elegantes del Adriático.

Hotel Kvarner, considerado el primer hotel construido en la costa adriáticaGetty Images/Marko Beric

El gran impulso de este enclave llegó en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Opatija se consolidó como estación climática y destino de salud para las élites centroeuropeas. En 1884 abrió el Hotel Kvarner, considerado el primer hotel construido en la costa adriática, todavía en funcionamiento y convertido en una de las piezas históricas de la ciudad.

El paseo y la estatua

Paseo marítimo de LungomareGetty Images

El paseo imprescindible es el Lungomare, la gran avenida marítima que recorre la costa entre Volosko y Lovran. Son unos 12 kilómetros junto al mar, entre villas, jardines, hoteles históricos, pequeñas zonas de baño y terrazas abiertas a la bahía. No hace falta recorrerlo entero: basta caminar algunos tramos para entender el carácter de Opatija.

Otro de sus emblemas es la estatua de la Joven de la Gaviota, situada sobre las rocas frente al mar. Junto a ella, el parque Angiolina, la iglesia de Santiago, los cafés y los hoteles de época completan una visita más asociada al paseo, la arquitectura y el descanso que a la playa clásica. La propia oficina turística destaca Villa Angiolina, el Lungomare y la Joven de la Gaviota entre sus principales puntos de interés.

Estatua de la Joven de la Gaviota, icono de OpatijaGetty Images

La camelia japonesa

Otros lugares a tener en cuenta son la Iglesia de Saint James, del siglo XV, con su monasterio homónimo, y el gran jardín botánico de Opatija, conocido como Parque Angiolina. Este espacio alberga más de 150 especies de plantas exóticas procedentes de países lejanos, entre las que destaca la camelia japonesa, convertida posteriormente en el símbolo de la ciudad.

Opatija no es un destino de playa. Sus zonas de baño son en muchos casos rocosas, acondicionadas o pequeñas plataformas junto al Adriático. Su atractivo está en el aire de ciudad balnearia, en la gastronomía de influencias italianas, en los hoteles históricos y en la posibilidad de combinarla con visitas a Rijeka, la península de Istria o las islas de Krk y Cres.

La primavera y el otoño son dos momentos especialmente cómodos para visitar a la ‘Vieja Dama’ de Croacia, con menos calor y menos presión turística que en pleno verano. Desde Rijeka se llega en poco tiempo por carretera. Opatija ofrece una escapada sencilla para descubrir una Croacia más centroeuropea que mediterránea, y alejada de los ya algo manidos Juegos de Tronos.