La incorporación de Oseira, en la provincia de Orense, se debe al monumental monasterio de Santa María, un imponente conjunto cisterciense de los siglos XII al XVI conocido popularmente como «el escorial gallego». De este coloso arquitectónico, habitado hoy por una comunidad monástica, destaca su majestuosa iglesia de granito, el único elemento que sobrevivió al devastador incendio de 1552 que arrasó la antigua abadía medieval.
Su rincón más fotogénico y sorprendente es la sala capitular, conocida popularmente como la «sala de las Palmeras» debido al espectacular efecto visual que crean sus singulares columnas torsionadas al abrirse en el techo en intrincadas bóvedas de crucería.