Castillo entre viñedos de Oller del Mas
Oller del Mas: dormir entre viñas en una finca con mil años de historia
Antes de ser hotel, bodega, restaurante o refugio de lujo discreto fue parte de una historia milenaria que comienza en el siglo X
Antes de ser hotel, bodega, restaurante o refugio de lujo discreto, Oller del Mas fue parte de una historia milenaria que comienza en el siglo X. Pocas familias pueden presumir de mantener una heredad durante 36 generaciones. En el corazón del Pla de Bages, con las mejores vistas de Montserrat y junto a Manresa, Oller del Mas da continuidad a la historia que comenzó en el año 964. El Bages era una tierra de frontera, situada entre los condados cristianos vinculados al mundo franco y la gran potencia andalusí del Califato de Córdoba. Mandaban los condes; las masías fortificadas, los castillos, las iglesias y las tierras de labor eran instrumentos de defensa, poblamiento y continuidad. En aquel contexto, Oller del Mas no era solo una propiedad agrícola: era una forma de arraigar una familia, proteger un territorio y hacer habitable una frontera.
La propiedad, presidida por su castillo medieval, nunca se vendió y hoy continúa en manos de la familia, representada por Frank Margenat. Aunque el apellido Oller se perdió en dos ocasiones, la memoria del lugar ha sobrevivido. El nombre procede del antiguo oficio de hacer ollas, una huella que todavía remite a los primeros habitantes de la finca y a una vida profundamente vinculada al trabajo manual, a la tierra y a los recursos del entorno. Un pasado que se refleja en el escudo familiar, con tres ollas de oro sobre fondo rojo, y en el horno de piedra seca del siglo XIII que aún se conserva entre los viñedos. No es un detalle menor: aquí, a tan solo 40 kilómetros de Barcelona, la cerámica, el vino, el bosque y la agricultura forman parte de un mismo relato.
Oller del Mas
Oller del Mas ha atravesado siglos, cambios agrícolas, transformaciones sociales y distintas formas de entender el campo. La sostenibilidad, en este contexto, no aparece como un reclamo reciente, sino como una forma de supervivencia histórica: recibir una tierra, vivir de ella y entregarla a quienes vengan después en iguales o mejores condiciones. Esa es la clave del proyecto actual de Frank Margenat y su familia.
La finca se extiende por unas 600 hectáreas, de las cuales 53 están dedicadas al viñedo y otras ocho al olivar, con variedades como arbequina y corbella. El paisaje combina viñas, campos, bosque mediterráneo, piedra seca, barracas de viña, caminos, agua y la silueta inconfundible de Montserrat.
La historia reciente del vino en Oller del Mas tuvo un punto de inflexión en los años ochenta, cuando la familia dejó de elaborar vino. La tradición se recuperó en 2003 con un planteamiento distinto: pequeñas producciones, vinos artesanales de alta calidad, variedades autóctonas y una mirada contemporánea. Desde 2008, la bodega trabaja con vinos ecológicos, elaborados únicamente con uva de la finca y bajo criterios de agricultura ecológica y regenerativa. La filosofía es clara: mínima intervención, máxima expresión de la fruta y una búsqueda constante de identidad.
Frank Margenat
Sus vinos pertenecen a la Denominación de Origen Pla de Bages y aspiran a contar el territorio del que nacen: suelos, climatología, bosques, plantas aromáticas, altura, luz y la proximidad de Montserrat. La apuesta por variedades como el picapoll, el mandó, el sumoll o la malvasía manresana responde a esa voluntad de recuperar una voz propia. Son vinos frescos, expresivos, de acidez equilibrada, con personalidad y producción limitada. Vinos que hablan de su finca.
El enoturismo permite comprender esa historia en primera persona. Las visitas recorren la masía-castillo, el horno de piedra seca, el pozo de hielo y los viñedos históricos. El visitante puede seguir el proceso completo: selección de la uva, vinificación, crianza en barricas, ánforas o huevos de cemento, y cata de los vinos de la casa. También hay maridajes, talleres, experiencias familiares y recorridos por la finca. Todo ello conforma un conjunto que permite entender el lugar del que proceden.
Bodega Oller del Mas
En junio de 2021, Oller del Mas amplió esa experiencia con Les Cabanes, un alojamiento de lujo sostenible integrado en plena naturaleza. Son 22 cabañas de madera situadas entre encinas, robles y viñedos, concebidas bajo un concepto de vida pausada que combina vino, gastronomía, deporte, bienestar y paisaje. No buscan la ostentación, sino un lujo discreto: silencio, confort, terraza exterior, materiales nobles y contacto directo con el entorno.
Piscina del complejo
En este sentido, la arquitectura también se ha planteado con criterios de integración paisajística y eficiencia energética: calificación A, aislamiento térmico reforzado, ventilación natural, orientación cuidada, captación solar y protección frente a la radiación directa mediante el propio arbolado. Se han empleado materiales de proximidad, como madera de pino procedente de bosques gestionados de forma sostenible, piedra de Sant Vicenç y cerámica cocida en la misma finca. A ello se suman sistemas de geotermia, previsión de apoyo fotovoltaico y reutilización de aguas mediante depuración biológica. El interiorismo apuesta por la calidez y la conexión visual con la naturaleza. Grandes ventanales abren las cabañas hacia el bosque o las viñas; los materiales orgánicos y las líneas serenas crean espacios amplios, confortables y nada invasivos. El descanso es una prioridad, con aislamiento acústico, colchones confortables y sábanas de 500 hilos. Algunas cabañas miran a los viñedos y a Montserrat; otras se esconden entre los árboles; las de inspiración nórdica incorporan bañera exterior para contemplar el paisaje desde el agua caliente.
Oller del Mas cuenta con club deportivo para disfrutar de una piscina exterior, gimnasio, campo de pitch & putt, pádel, hípica y entrenamientos personales. El centro Ànima Wellness propone rituales holísticos, masajes, terapias y tratamientos, y la hípica Equestrian añade actividades ecuestres para distintos niveles. Todos los huéspedes disponen de bicicletas para pasear por el entorno y disfrutar al máximo de todos sus rincones y posibilidades.
Restaurante Bages964 & Wine Bar
La gastronomía juega un papel fundamental. Su cocina es un ejemplo de creatividad sin perder la coherencia ni la filosofía del lugar. En el restaurante Bages964 & Wine Bar se unen gastronomía y vino en un espacio elegante con vistas a las viñas y a Montserrat. Su magnífica carta, muy conocida en los alrededores, es seña de identidad, abierta también a personas que no sean huéspedes. Con ingredientes locales, de temporada y ecológicos, consigue sofisticados platos con matices sorprendentes y en permanente diálogo con los vinos de la finca. Bages964 complementa el territorio y toda la experiencia en la mesa, entre paisaje, tradición y una mirada actual.
Oller del Mas afronta el siglo XXI desde la tierra: recuperando variedades autóctonas, cuidando el agua, protegiendo el paisaje, reduciendo el impacto y ofreciendo al viajero una experiencia donde historia, vino, descanso y naturaleza forman parte de un mismo relato. En tiempos de turismo acelerado, su mayor lujo quizá sea ese: demostrar que mil años de historia también pueden mirar hacia adelante.