7 piscinas naturales de España muy apetecibles para bañarse este verano
Las piscinas naturales son uno de los grandes planes del verano, pero no todas funcionan igual: algunas son zonas de baño autorizadas, otras tienen aforo limitado, otras dependen del caudal y muchas exigen respetar normas ambientales. Estas son algunas de las más apetecibles.
En Rascafría, el río Lozoya forma tres pozas habilitadas para el baño, con praderas, kiosco, aseos y vistas a Peñalara. Es una de las zonas más populares de la sierra de Madrid, así que conviene madrugar en fines de semana.
Luis-P/piscinas-naturales.es
Garganta de los Infiernos, Cáceres
En el Valle del Jerte, los Pilones son marmitas naturales excavadas por el agua en la roca. El acceso exige caminar, pero el paisaje compensa: pozas transparentes, granito pulido y uno de los parajes más famosos del norte de Extremadura.
Getty Images/Tonikko
Arenas de San Pedro, Ávila
Las piscinas naturales del río Arenal son un clásico de Gredos. Están cerca del casco urbano, tienen ambiente familiar y permiten combinar baño con visita al castillo del Condestable Dávalos o a las cercanas Cuevas del Águila.
Jaime Martín/piscinas-naturales.es
Chorreras del Cabriel, Cuenca
El Cabriel forma en Enguídanos uno de los paisajes de baño más llamativos del interior peninsular, con pozas, pequeñas cascadas y roca clara. En verano es importante revisar normas de acceso y evitar las horas de mayor afluencia.
Getty Images/iStockphoto
Pozas de Mougás, Pontevedra
En Oia, al pie de la sierra de A Groba, las pozas de Mougás ofrecen un baño de agua dulce muy cerca del Atlántico. Son pequeñas, naturales y muy fotogénicas, aunque conviene ir con respeto porque el entorno es frágil.
Getty Images/MIQUEL PLANAS O.
Fuentes del Algar, Alicante
En Callosa de Ensarriá, este paraje combina cascadas, pozas y pasarelas en un entorno muy visitado de la Marina Baja. Tiene acceso regulado y servicios, lo que lo hace cómodo, pero también bastante concurrido en verano.
Getty Images/iStockphoto
Olla de San Vicente, Asturias
Cerca de Cangas de Onís, el río Dobra forma una poza de aguas verdes en un paisaje de roca y bosque. El acceso es relativamente sencillo, aunque en verano hay mucha afluencia y conviene llegar pronto.