En el llamado valle de las mil palmeras, Fataga conserva la imagen de un pequeño pueblo rural canario, con calles estrechas, fachadas encaladas, piedra vista, balcones y macetas. Está en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, pero parece muy lejos del turismo de playa del sur de Gran Canaria. Su entorno de barrancos y palmerales le da un atractivo especial.