Playa Nissi en Ayia Napa, Chipre
Chipre, el destino mediterráneo que conviene mirar este verano
Playas de agua clara, yacimientos arqueológicos, pueblos de montaña, gastronomía mediterránea y vuelos directos desde España. Chipre reúne muchos argumentos para convertirse en una alternativa interesante este verano frente a otros destinos del Mediterráneo
Chipre no suele aparecer entre las primeras opciones del viajero español cuando piensa en una escapada de verano al Mediterráneo. Grecia, Italia, Francia, Croacia o Malta ocupan casi siempre ese espacio. Sin embargo, la isla ofrece una combinación muy atractiva para quienes buscan playa, cultura, buena comida y cierta sensación de viaje distinto sin salir de la Unión Europea.
Laguna Azul en la península de Akamas
El primer argumento es evidente: el mar. Chipre cuenta con algunas de las playas más conocidas del Mediterráneo oriental, especialmente en la zona de Ayia Napa, Protaras, Pafos o la península de Akamas con su famosa Laguna Azul. Hay arenales familiares, calas de agua transparente, zonas de esnórquel y rincones más tranquilos si se evita el centro de las áreas más turísticas. En pleno verano hace calor, mucho calor, así que conviene organizar las visitas culturales a primera hora y dejar la playa para el resto del día.
La Roca de Afrodita
Petra tou Romiou (Roca de Afrodita), el lugar de nacimiento de la diosa del Amor
El segundo gran atractivo es la historia. Pafos está vinculada al mito de Afrodita y conserva uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de la isla, con mosaicos romanos, tumbas antiguas y restos monumentales. La Roca de Afrodita (Petra tou Romiou) en la costa de Pafos señala el lugar exacto donde la diosa emergió de la espuma del mar.
Monasterio ortodoxo en las montañas Troodos
En el interior, las montañas de Troodos ofrecen otra cara de Chipre: pueblos tradicionales, rutas, bodegas y pequeñas iglesias bizantinas decoradas con frescos, algunas incluidas en la lista del Patrimonio Mundial.
Ventajas para los españoles
Para el viajero español, Chipre tiene además varias ventajas prácticas. Es país de la Unión Europea, utiliza el euro y se puede viajar con DNI o pasaporte en vigor para estancias turísticas. No forma parte del espacio Schengen, por lo que hay control documental, pero no exige visado a los ciudadanos españoles para viajes de corta duración.
Turistas frente a la iglesia medieval de San Lázaro en Lárnaca (Chipre)
La conectividad también ha mejorado. Desde Madrid hay vuelos directos a Lárnaca con Wizz Air, con una duración media de unas cuatro horas y 45 minutos. Desde Barcelona, Cyprus Airways y Wizz Air comercializan conexiones directas con Lárnaca en temporada, lo que facilita plantear una semana de vacaciones sin escalas largas ni combinaciones complicadas.
Puerto de Kyrenia en el norte de Chipre
Chipre encaja especialmente bien para un viaje de siete u ocho días: dos o tres noches en Pafos para arqueología y costa oeste, otras dos en Lárnaca o Limassol para moverse por el sur de la isla y una excursión a Troodos para cambiar playas por montaña, vino y pueblos. No es el Mediterráneo más cercano y conocido, pero sí uno interesante y completo para quien busque algo familiar y diferente a la vez.