Histórica zona portuaria de la ciudad de Gdansk a orillas del río MotlawaGetty Images

La ciudad más interesante de Polonia, donde empezó la II Guerra Mundial y se derribó al comunismo

Pocas ciudades europeas reúnen tanta historia en un casco urbano tan agradable de recorrer. La histórica y bella Gdansk añade a sus monumentos las playas de Sopot, los pueblos de la península de Hel y los lagos de Casubia

Gdansk tiene bastantes argumentos para ser considerada la ciudad más interesante de Polonia. No posee el aspecto monumental de Cracovia ni la vibrante energía de Varsovia, pero reúne un puerto histórico, una arquitectura muy singular y dos episodios decisivos del siglo XX: el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y el nacimiento del movimiento que contribuyó a derribar el comunismo en Europa oriental.

En la bonita y costera ciudad polaca de Gdansk se produjeron en el siglo XX dos de los episodios más importantes de la Historia con mayúsculas

En una visita a esta ciudad singular, los pasos llevan siempre hacia Dlugi Targ, la antigua vía principal de los comerciantes, rodeada de fachadas estrechas y coloridas reconstruidas después de la guerra. Allí se encuentran la Fuente de Neptuno, el Ayuntamiento y la Puerta Verde. Muy cerca se alza la iglesia de Santa María, uno de los mayores templos del mundo construidos en ladrillo (ojo al reloj astronómico del siglo XV que hay en su interior).

Un estatus especial durante años

La calle principal de Gdansk, con la Torre del Ayuntamiento al fondoGetty Images/Andrey Danilovich

El paseo continúa de manera irremediable hacia el río Motlawa, donde la gran grúa medieval recuerda la importancia comercial de esta antigua ciudad hanseática. Durante siglos, Gdansk (conocida también por su nombre alemán, Danzig) fue uno de los grandes puertos del Báltico.

Fuente de Neptuno, uno de los símbolos de GdanskGetty Images/iStockphoto

Tras el Tratado de Versalles, entre 1920 y 1939 tuvo el estatus de Ciudad Libre de Danzig, una especie de estado-ciudad autónomo bajo el amparo de la Sociedad de Naciones, donde Polonia tenía derechos especiales, como el control del correo, la aduana y la guarnición de Westerplatte, para garantizar su acceso al mar.

El detonante de la guerra

Museo de la Segunda Guerra Mundial en GdanskGetty Images

A las 4:45 horas del 1 de septiembre de 1939, el acorazado alemán SMS Schleswig-Holstein abrió fuego contra el depósito de tráfico militar polaco en la península de Westerplatte, situada en la misma boca del puerto de Gdansk. Este ataque es considerado oficialmente el primer enfrentamiento bélico de la Segunda Guerra Mundial. La península de Westerplatte se puede visitar hoy en día (está conectada con el centro) y conserva los búnkeres semidestruidos, las ruinas de los barracones y un monumental monumento a los defensores polacos. Pero para comprender mejor el conflicto, conviene reservar varias horas para visitar el Museo de la Segunda Guerra Mundial, uno de los grandes museos históricos de Europa, construido precisamente aquí, en Gdansk, por ser el lugar donde empezó todo.

Monumento a los Defensores de la Oficina de Correos en GdanskGetty Images

Casi de forma simultánea al ataque a la península, las fuerzas las SS y la policía local nazi asaltaron la Oficina de Correos de Polonia en Gdansk (Poczta Polska), donde los carteros y empleados civiles polacos se atrincheraron y resistieron durante horas un sangriento asedio. El edificio de la Oficina de Correos sigue en pie en el casco histórico, con un monumento de acero frente a su fachada en memoria de los empleados que lucharon para defenderlo.

Golpe al comunismo

Edificio del Centro Europeo de Solidaridad y Museo de la Solidaridad en GdanskGetty Images

Gdansk volvió a ocupar un lugar central en la Historia en agosto de 1980. Los trabajadores del astillero Lenin iniciaron una huelga encabezada por el electricista Lech Walesa, de la que nació Solidaridad, el primer sindicato independiente reconocido en un país del bloque comunista. El Centro Europeo de Solidaridad, levantado junto a la histórica puerta número 2 del astillero, explica aquella movilización y los cambios políticos que desencadenó.

Taller de Lech Walesa en los astilleros de GdanskGetty Images

Un recorrido turístico en un autobús de la época comunista muestra los lugares clave de los astilleros donde se fraguó el inicio de la caída del comunismo, incluido un gran monumento a los obreros caídos durante la represión. El taller donde trabajaba Walesa se mantiene tal como lo dejó.

La costa polaca y los lagos

Ciudad balneario de Sopot, junto al mar BálticoGetty Images/iStockphoto

La ciudad de Gdansk también es una buena base para conocer la costa polaca. Sopot se encuentra a pocos minutos en tren y conserva su carácter de balneario, con una larga playa, villas de principios del siglo XX y un gran muelle de madera que se adentra en la bahía. Junto con Gdansk y Gdynia forma la denominada Triciudad. Más al norte, la estrecha península de Hel separa el mar Báltico de las aguas protegidas de la bahía de Puck. Una línea de tren enlaza localidades como Chalupy, Kuznica, Jastarnia, Jurata y Hel, entre playas, pinares, puertos pesqueros y antiguos refugios militares. En verano también funcionan barcos desde la Triciudad.

Lago Wdzydze o «Mar de Casubia» en la región del mismo nombreGetty Images

Hacia el interior aparece Casubia, una región con identidad y lengua propias. Sus bosques, colinas y numerosos lagos (incluido el gran lago Wdzydze o Mar de Casubia) permiten añadir senderismo, paseos en bicicleta o jornadas en pequeñas localidades rurales a un viaje inicialmente urbano. Para conocer Gdansk con calma conviene reservar al menos tres días y añadir uno o dos más si se quiere visitar Sopot, Hel o Casubia. De mayo a septiembre se disfruta mejor de la costa, aunque julio y agosto son también los meses con más visitantes.