Nace en los Montes Universales, en la sierra de Albarracín, y termina uniéndose al Júcar. Su tramo más espectacular discurre entre Cuenca, Albacete y Valencia: hoces de hasta cien metros, cuchillos de roca y aguas verdosas. Senderismo, piragüismo y rafting permiten conocerlo desde perspectivas muy diferentes.