Vista aérea de la Universidad de Oxford
Sin matrícula ni examen de admisión: cómo alojarse en los ‘colleges’ de Oxford y Cambridge
Durante las vacaciones se puede disfrutar del bed and breakfast con más sabor universitario del mundo y compartir el día a día de Oxford o Cambridge sin ser alumno ni profesor
Hay tres maneras de conocer Oxford. La más difícil, sin duda, es superar uno de los procesos de admisión más exigentes del mundo, conseguir una plaza en alguno de sus colleges y salir años después con un título bajo el brazo. La más habitual consiste en llegar desde Londres en una excursión de un día, visitar uno o dos colleges, seguir las huellas de Harry Potter o Alicia en el país de las maravillas, hacerse la fotografía de rigor y comprar alguno de los innumerables recuerdos con el escudo de la universidad.
Durante las vacaciones, muchos ‘colleges’ liberan parte de las habitaciones que el resto del año ocupan sus alumnos y las ofrecen como alojamiento a cualquier viajero
La tercera, mucho menos conocida, permite acercarse de verdad a su verdadera identidad universitaria sin ser estudiante o profesor. Durante las vacaciones, muchos colleges liberan parte de las habitaciones que el resto del año ocupan sus alumnos y las ofrecen como alojamiento a cualquier viajero. La fórmula comenzó hace unos años y es, sin duda, el bed and breakfast con más sabor universitario del mundo.
Edificios históricos
La icónica torre medieval del colegio Magdalen de Oxford
Oxford cuenta con 39 colleges y sociedades universitarias, aunque no todos abren sus puertas a los visitantes ni ofrecen alojamiento durante las vacaciones. Entre los que sí lo hacen hay habitaciones en edificios históricos y en anexos modernos, cuartos individuales, dobles y familiares, con baño privado o compartido. Algunos admiten niños, otros reservan sus habitaciones para adultos y, en determinados fines de semana, exigen una estancia mínima de dos noches.
Buena parte de la oferta se reúne en University Rooms, una plataforma que permite consultar las fechas disponibles y las condiciones de cada alojamiento
Buena parte de la oferta se reúne en University Rooms, una plataforma que permite consultar en una sola búsqueda las fechas disponibles y las condiciones de cada alojamiento. Una habitación doble puede conseguirse por unos 100 euros la noche, aunque el precio varía según el college y la época del año.
Radcliffe Camera, la gran biblioteca circular de Oxford
Entre los que tienen más tirón se encuentran, naturalmente, aquellos que permiten dormir dentro de los recintos históricos, con sus patios cerrados, edificios góticos, capillas, jardines y grandes comedores. Entre los viajeros más jóvenes y extranjeros son también muy populares los colleges vinculados a la cultura popular. Christ Church reúne las historias de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas y Harry Potter; Exeter fue el college de Tolkien, y Magdalen está unido a Oscar Wilde y C. S. Lewis.
Algunos 'colleges' admiten niños, otros reservan sus habitaciones para adultos y, en determinados fines de semana, exigen una estancia mínima de dos noches
Otros prefieren seguir las huellas de algunas de las grandes figuras académicas de Oxford. The Queen’s College está ligado al astrónomo Edmond Halley; University College, uno de los más antiguos, fue el college de Stephen Hawking, y Somerville reúne nombres como los de Margaret Thatcher e Indira Gandhi.
Navidad y Pascua
Uno de los comedores de Oxford
También hay quienes eligen por la antigüedad o por el emplazamiento. Brasenose, fundado en 1509, se encuentra justo frente a la Radcliffe Camera, la gran biblioteca circular convertida en una de las imágenes más reconocibles de Oxford. A pocos pasos está Oriel, fundado en 1326, que acaba de celebrar sus siete siglos de historia y recibió hace unas semanas la visita de Carlos III.
No se trata de un hotel tematizado ni de una recreación de la vida académica. Se liberan algunas habitaciones mientras la Universidad continúa funcionando a otro ritmo
La mayor disponibilidad se concentra durante las vacaciones de verano, aunque también pueden encontrarse habitaciones en Navidad y Pascua. Julio, agosto y buena parte de septiembre suelen ofrecer más posibilidades, pero los colleges no se vacían por completo. Permanecen estudiantes de posgrado, profesores, investigadores y participantes en congresos o escuelas de verano. Se liberan algunas habitaciones mientras la Universidad continúa funcionando a otro ritmo.
All Souls College de Oxford
Ahí se encuentra precisamente el atractivo. No se trata de un hotel tematizado ni de una recreación de la vida académica. En los pasillos siguen colgados los anuncios de conferencias, conciertos, convocatorias y lecturas de tesis. Las bicicletas permanecen junto a las escaleras, los tablones recuerdan las competiciones del último curso y parte de la comunidad universitaria continúa cruzando los patios. Nada se ha retirado ni preparado para el turista.
Habitaciones sencillas
Las habitaciones tampoco intentan parecer suites. Suelen tener una cama, un armario, una estantería y el pequeño escritorio en el que los estudiantes trabajan durante el curso. Puede no haber ascensor, aire acondicionado ni televisión, y en algunos edificios el baño se encuentra al final del pasillo. A cambio, pocos hoteles permiten levantarse para desayunar bajo vidrieras y techos de madera, en los mismos comedores que durante el curso utilizan alumnos y profesores. Es lo más parecido a despertar en el mundo de Harry Potter, con la ventaja de que aquí nada ha sido construido para el turista.
Habitación individual del Brasenose College
Muchos colleges pueden conocerse durante el día pagando una entrada que suele rondar las diez libras, aunque los horarios y las zonas visitables cambian de una institución a otra. Alojarse permite ir un paso más allá. Cuando se cierran las porterías y desaparecen los grupos, solo permanecen la comunidad universitaria y quienes duermen dentro. El huésped conserva la llave de su habitación y, en algunos casos, también la de la propia cancela, de modo que puede cruzar los patios o permanecer en los jardines cuando el college deja de ser una atracción turística y recupera su vida privada.
Graduaciones en verano
Graduados de Oxford junto al puente Hertford de la Universidad, conocido popularmente como el Puente de los Suspiros
Con un poco de suerte, la estancia puede coincidir además con alguna de las ceremoniosas graduaciones de Oxford. La universidad celebra numerosas convocatorias a lo largo del año y varias tienen lugar durante el verano. Los graduados recogen o alquilan sus togas en High Street y caminan acompañados por sus familias hacia el Sheldonian Theatre.
China se ha convertido en la principal nacionalidad extranjera entre los estudiantes de Oxford
Después posan frente a la Bodleian Library, la famosa biblioteca circular, o la Radcliffe Camera, regresan a sus colleges para los almuerzos y terminan celebrándolo en pubs de marcado sabor universitario como The King’s Arms o el escondido Turf Tavern, ligado a la etapa de Bill Clinton en Oxford y a algún episodio poco edificante que todavía forma parte de la mitología local. Toda la ciudad participa, de una manera u otra, en el acontecimiento. Quizá entre esas mesas se encuentre ya un futuro presidente de Estados Unidos o, más probablemente, alguno de los empresarios chinos del mañana, ahora que China se ha convertido en la principal nacionalidad extranjera entre los estudiantes de Oxford.
Turistas en el Christ Church Hall de Oxford
Quedarse a dormir permite descubrir también otra ciudad. Al caer la tarde, los autobuses regresan a Londres, disminuyen los grupos y Oxford cambia de ritmo, como sucede en Venecia o Toledo cuando se marchan quienes solo han venido a pasar unas horas. Entonces se puede caminar con más calma, escuchar las campanas, entrar en alguno de sus museos gratuitos o asistir a conciertos y recitales en iglesias, capillas y espacios universitarios.
También en Cambridge
Vista aérea de la Universidad de Cambridge
Cambridge ofrece una experiencia muy similar y sus habitaciones pueden reservarse también a través del portal University Rooms. Entre los colleges disponibles aparecen recintos históricos vinculados a nombres como Isaac Newton, Charles Darwin, Alan Turing o Stephen Hawking, aunque conviene comprobar siempre si el alojamiento se encuentra en el edificio principal o en un anexo moderno. La plataforma incorpora además residencias universitarias de otras ciudades europeas, pero el sistema inglés de colleges, pequeñas comunidades con sus propios patios, comedores, jardines y porterías, hace que alojarse en Oxford o Cambridge bajo esta económica fórmula sea realmente especial.