Un coche vintage en el National Park USA de la Ruta del 66RALF HETTLER

El gran verano de la Ruta 66 en el centenario de su nacimiento

La Ruta 66 nació en noviembre de 1926 al unir caminos ya existentes entre el Medio Oeste y California. Hollywood convirtió después esa estética en símbolo de libertad y aventura

Probablemente ninguna carretera del mundo tenga tanta presencia en la cultura popular como la Ruta 66. Aparece en canciones, novelas, películas y series de todo pelaje, desde Las uvas de la ira hasta Cars, y su nombre ha sido cantado por Nat King Cole, Chuck Berry, The Rolling Stones o Depeche Mode. Forma parte del imaginario de varias generaciones que quizá nunca la han recorrido. La feliz paradoja es que oficialmente dejó de existir en 1985, pero pocas vías siguen tan vivas en la memoria colectiva. Ahora, cuando se acerca el centenario de su nacimiento, vive su gran verano.

Desde Chicago hasta Santa Mónica, los viejos moteles, diners y gasolineras reciben a viajeros atraídos por un aniversario que ha desplegado caravanas, festivales, exposiciones y ocho nuevos sellos postales, uno por cada estado que atraviesa. La fecha exacta no llegará hasta el 11 de noviembre, pero la celebración lleva meses en marcha y dado el actual periodo vacacional, es cuando se está produciendo los mayores picos de viajeros. Algunos de sus museos y atracciones históricas, según refleja la prensa norteamericana, están registrado una afluencia sin precedentes, mientras los pequeños alojamientos más emblemáticos obligan a organizar el viaje con bastante antelación. Pero la comisión creada para conmemorar el aniversario no pretende que todo termine al apagar las velas de tan redondo aniversario. Su objetivo es aprovechar 2026 para conservar edificios y tramos amenazados, apoyar a los negocios familiares y preparar la carretera para sus próximos cien años. Al mismo tiempo, el Congreso estudia reconocer sus distintos trazados históricos como National Historic Trail.

Pese a la fiebre despertada por el centenario, no todo el mundo quiere enfrentarse solo a casi cuatro mil kilómetros de carretera. Varias agencias británicas y norteamericanas ofrecen circuitos organizados de unas dos semanas entre Chicago y Santa Mónica, acompañados por un guía. Los precios rondan los 5.000 dólares y todavía hay salidas previstas en septiembre.

Ruta del 66

También es posible seguir parte de la ruta en tren. Amtrak Vacations, la división turística de la compañía ferroviaria estadounidense, promociona un viaje de catorce días entre Chicago y Los Ángeles, con paradas en San Luis, Albuquerque y Williams y una escapada hasta el Gran Cañón. El recorrido no reproduce cada curva del antiguo asfalto, pero avanza en buena parte por el mismo corredor hacia el Oeste.

La Ruta 66 nació en noviembre de 1926 al unir caminos ya existentes entre el Medio Oeste y California. A ambos lados surgieron moteles, restaurantes y gasolineras pensados para atraer al automovilista, con tipis de hormigón, flechas de neón y gigantes de fibra de vidrio. Hollywood convirtió después esa estética en símbolo de libertad y aventura.

Pero la historia fue menos luminosa. Durante la Gran Depresión, miles de familias castigadas por la sequía y las tormentas de polvo huyeron por esta carretera hacia California. John Steinbeck la llamó la Mother Road en Las uvas de la ira. Para los viajeros negros tampoco representaba siempre libertad. Durante la segregación recurrían al célebre Green Book para saber dónde podían comer, repostar o dormir sin ser rechazados.

La Ruta del 66

Después de la Segunda Guerra Mundial llegó su edad dorada. El automóvil se hizo más accesible, las vacaciones familiares se multiplicaron y Bobby Troup convirtió sus ciudades en una canción. Get Your Kicks on Route 66, popularizada por Nat King Cole y versionada después por Chuck Berry, The Rolling Stones o Depeche Mode, hizo que millones de personas aprendieran el itinerario antes incluso de recorrerlo. Su enemigo fue precisamente la velocidad. Las autopistas interestatales comenzaron a rodear los pueblos y a desviar el tráfico. En 1985, la Ruta 66 fue retirada oficialmente del sistema federal. Sobre el mapa había muerto, pero algunos vecinos se negaron a enterrarla.

El más célebre de estos vecinos fue Angel Delgadillo, un barbero de Seligman, Arizona. Cuando la interestatal 40 dejó su pueblo al margen, vio desaparecer casi de un día para otro los coches y los clientes. Reunió a comerciantes y vecinos y logró que el tramo entre Seligman y Kingman fuera reconocido como carretera histórica. Su iniciativa sirvió de modelo para otros estados y le valió el apodo de Guardian Angel of Route 66. Delgadillo acaba de cumplir 99 años y continúa siendo una de las grandes figuras del centenario. En abril participó en las celebraciones de Seligman y todavía recibe a viajeros y periodistas llegados de todo el mundo para escuchar la historia de cómo un barbero ayudó a devolver la carretera al mapa.

La historia de Seligman contenía en cierto modo el argumento de la película Cars. El equipo de Pixar recorrió la carretera y habló con sus habitantes antes de crear Radiator Springs, ese pueblo que se queda sin viajeros cuando una autopista más rápida permite rodearlo. El escenario mezcla paisajes y negocios encontrados entre Nuevo México y Arizona. El Cozy Cone Motel recuerda a los antiguos Wigwam Motels, cuyas habitaciones tienen forma de tipi, y la película convirtió la decadencia de la ruta en una lección sencilla. Llegar antes no siempre significa viajar mejor.