Pasajera tomando un café en un aeropuertoGetty Images

Por qué un café en el aeropuerto cuesta el doble que en una cafetería normal

Tomar un café en un aeropuerto suele salir bastante más caro que hacerlo fuera de la terminal. Y es así porque detrás hay concesiones, rentas y alquileres elevados, logística compleja, horarios largos y costes de explotación distintos a los de una cafetería convencional

Es normal llegar con tiempo al aeropuerto, bien para salir de viaje o para recoger a algún familiar o amigo que acaba de aterrizar. Hay margen, se busca una cafetería, se pide un café y se descubre que cuesta más, bastante más, que en el bar del barrio o en una cafetería situada fuera del recinto aeroportuario. No siempre ocurre, ni todos los aeropuertos son iguales, pero el sobrecoste es habitual y tiene varias explicaciones.

Los aeropuertos son recintos con alquileres elevados, controles de acceso para proveedores y personal, horarios amplios y una logística más compleja

La primera es que una cafetería de aeropuerto no funciona en las mismas condiciones que una cafetería de calle. Forma parte de un recinto con concesiones específicas, alquileres elevados, normas operativas más exigentes, controles de acceso para proveedores y personal, horarios amplios y una logística más compleja. Ese coste afecta tanto al pasajero que va a embarcar como a quien solo ha ido a esperar a otra persona.

Un entorno diferente

Cafetería en el aeropuerto de MálagaGetty Images

La segunda razón está en el precio de estar allí. Las cafeterías, restaurantes y tiendas no ocupan un local cualquiera: operan en espacios de alto tránsito, dentro de contratos de concesión, rentas garantizadas y condiciones pensadas para un entorno que mueve millones de viajeros. En 2025, los aeropuertos españoles de Aena registraron 321,6 millones de pasajeros, un 3,9% más que el año anterior. Ese flujo convierte cada metro cuadrado de la terminal en un activo comercial muy valioso.

Un tercio de los ingresos totales de Aena en 2025 (casi dos mil millones de euros) provino del negocio no aeronáutico

Para entender la magnitud de lo que se paga por estar ahí, basta con mirar la radiografía de los grandes concursos de Aena: de los 6.379,2 millones de euros de ingresos totales con los que la compañía cerró 2025, un tercio (1.975,1 millones) provino del negocio no aeronáutico, que incluye tiendas, restauración, parkings y salas VIP; asimismo, el último gran concurso de restauración de Barcelona-El Prat, con 49 locales, se estimó en 750 millones de euros solo en rentas mínimas garantizadas, mientras que la renovación de la oferta gastronómica de Madrid-Barajas movilizó contratos de más de 1.500 millones de euros para gestionar 55 locales. Si se desglosan matemáticamente esas rentas mínimas de las licitaciones por la superficie disponible, la carga estimada se sitúa entre los 258 y 387 euros por metro cuadrado al mes.

Alquileres muy caros

Comercios en la terminal de salidas internacionales del aeropuerto de EstambulGetty Images/MIRKO KUZMANOVIC

Para ponerlo en perspectiva, son cifras que compiten directamente con los alquileres comerciales más caros de España. Según datos de la consultora inmobiliaria CBRE para 2025, la renta prime de los locales en la calle se situaba en 245 euros al mes por metro cuadrado en Madrid y 235 euros en Barcelona. Es decir, a veces es más costoso el suelo de una terminal que el de la Gran Vía o el Paseo de Gracia.

Vender un producto en una terminal implica restricciones de acceso, controles, picos de demanda según vuelos y necesidad de abrir muy temprano o casi todo el día

A eso se suma la operativa diaria. Llevar producto a una terminal no es igual que descargar en una calle comercial. Hay acreditaciones, restricciones de acceso, controles, horarios ajustados, picos de demanda según vuelos y necesidad de abrir muy temprano o durante buena parte del día. También se encarece el gasto de personal, porque los turnos deben adaptarse a madrugadas, retrasos, festivos y temporadas de máxima actividad.

Costes de explotación excepcionales

El precio del café en los aeropuertos soporta un peaje logístico y financieroGetty Images/iStockphoto

El resultado es un mercado con costes de explotación excepcionales que terminan repercutiendo en el ticket final. En última instancia, el precio del café en el aeropuerto no es solo el valor del grano o de la leche, sino la fracción de un peaje logístico y financiero indispensable para operar en uno de los escaparates más codiciados del mundo.