Algunas personas mayores pueden desorientarse durante los viajesGetty Images

«Mi suegro tiene un principio de demencia; este fue el mejor viaje para él»

Un artículo de The Times recoge el testimonio de una mujer que cuenta cómo organizó junto a su marido el mejor viaje para su suegro, aquejado de un principio de demencia. La solución: una habitación, una rutina y varios destinos

Bob tiene 80 años, vive en Estados Unidos y lleva más de medio siglo casado con Lesley. Durante su vida profesional fue economista, trabajó duro e intensamente y siempre le gustó viajar, especialmente a bordo de un crucero. Pero ahora la demencia está restándole independencia. A veces se desorienta incluso en lugares conocidos desde hace décadas, sus habilidades motoras han empeorado y la familia ha tenido que retirarle las llaves del coche.

Querían unas vacaciones que él pudiera disfrutar, en las que se sintiera capaz de hacer más de lo que quizá esperaba de sí mismo

En un artículo publicado por The Times, su nuera cuenta cómo ella y su marido, David, decidieron llevar a Bob y Lesley a un crucero de una semana por el Caribe. Querían unas vacaciones que él pudiera disfrutar, en las que se sintiera capaz de hacer más de lo que quizá esperaba de sí mismo y estuviera acompañado en todo momento.

Sin cambios de hotel

Crucero en el CaribeGetty Images/iStockphoto

La elección fue el barco Celebrity Beyond, con un itinerario por Bahamas, islas Caimán, Jamaica y México. La fórmula tenía una ventaja evidente: deshacer la maleta una sola vez, conservar la misma habitación durante todo el viaje y conocer cuatro destinos sin cambiar de hotel ni afrontar continuos desplazamientos.

El barco tiene capacidad para unos 3.300 pasajeros, algo que en principio podría parecer poco recomendable para una persona que comienza a sufrir desorientación. La familia había pensado inicialmente en cruceros más pequeños y tranquilos, pero encontró una solución dentro del propio Celebrity Beyond: The Retreat, una zona privada reservada a unos 300 huéspedes, con piscina, terrazas, salón y restaurante propios.

La familia decidió mantener de forma deliberada ciertas rutinas. Desayunaban y cenaban cada día en el mismo restaurante

La clave no estuvo únicamente en viajar en una zona más tranquila. La familia decidió mantener de forma deliberada ciertas rutinas. Desayunaban y cenaban cada día en el mismo restaurante, pese a que el barco contaba con numerosas opciones gastronómicas. El personal comenzó pronto a recordar sus nombres y preferencias, y Bob estuvo siempre acompañado por algún miembro de la familia.

Esta experiencia narrada por unos viajeros resume bien por qué un crucero puede funcionar para algunas personas con demencia incipiente: una sola habitación, horarios que pueden repetirse, recorridos y restaurantes que poco a poco se hacen conocidos y se visitan diferentes destinos sin necesidad de cambiar continuamente de alojamiento.

Atención a los pasajeros

Hombre mayor en un cruceroGetty Images/iStockphoto

La familia no informó previamente a la naviera Celebrity de la situación de Bob, porque sabía que nunca estaría solo, aunque la propia autora reconoce que hacerlo es recomendable. Celebrity Cruises informa en sus soportes que recibe sin problemas a pasajeros con discapacidades cognitivas, intelectuales y del desarrollo, entre ellas la enfermedad de Alzheimer, y que puede ofrecer, previa solicitud, adaptaciones como prioridad en el embarque y asistencia al subir y abandonar el barco.

Varias navieras disponen de equipos especializados que ayudan a los pasajeros con discapacidades o necesidades especiales antes, durante y después del crucero

Y no es la única naviera que contempla estas situaciones. Royal Caribbean menciona expresamente la enfermedad de Alzheimer dentro de su política para personas con discapacidades cognitivas y permite solicitar embarque temprano, asistencia durante el embarque y desembarque, salida prioritaria y otras adaptaciones razonables.

Norwegian Cruise Line dispone de un equipo especializado, denominado Access Desk, que ayuda a los pasajeros con discapacidades o necesidades especiales antes, durante y después del crucero. Cunard, por su parte, establece expresamente que las personas con demencia o alzhéimer que necesiten habitualmente la ayuda de un cuidador deben viajar acompañadas por alguien que pueda prestar esa asistencia.

Otras opciones de viajes

Comer siempre en el mismo restaurante ayuda a establecer una rutina sencillaGetty Images

Pero un crucero no es necesariamente la mejor solución para cualquier persona con demencia. La Alzheimer's Society británica reconoce que, para algunas personas, permanecer varios días en el mismo barco puede ser una buena opción porque permite establecer una rutina diaria y conocer distintos destinos sin realizar varios viajes separados. Pero al mismo tiempo advierte de que los barcos muy grandes pueden resultar desorientadores y recomienda considerar uno más pequeño cuando las circunstancias lo aconsejen.

La Alzheimer's Society reconoce que permanecer varios días en el mismo barco puede ser una buena opción, pero también que los barcos muy grandes pueden resultar desorientadores

Esta organización recomienda informar a la naviera al reservar sobre la asistencia necesaria, comprobar si se exige una autorización médica y asegurarse de que la persona lleva siempre consigo el número de su camarote. También aconseja valorar cuidadosamente cómo afectan los síntomas de la demencia a la vida cotidiana y mantener, siempre que sea posible, elementos familiares de la rutina habitual.

La tranquilidad de Bob

En el caso de Bob, la experiencia funcionó porque su demencia no está muy avanzada, estuvo acompañado en todo momento y pudo encontrar tranquilidad y cierta familiaridad dentro de un barco enorme. La propia familia admite que una persona en una fase más avanzada podría sentirse abrumada por un entorno tan grande, ruidoso y desconocido.

Para algunas personas con demencia incipiente y el apoyo adecuado, sin embargo, un crucero bien elegido puede reunir ventajas difíciles de encontrar en otras vacaciones: una sola habitación, una rutina que puede repetirse cada día y varios destinos sin cambiar de habitación ni hacer y deshacer continuamente las maletas.